“Fémina” es la muestra de pinturas que el artista, creativo, publicista y productor Sergio Ochoa dejará expuesta este sábado a las 19 en el Teatro Auditorium. Se trata de una retrospectiva de cerca de veinte cuadros que tienen al cuerpo de la mujer como disparador y protagonista.
Los últimos quince años de trabajo en su taller podrán verse en esta muestra, que estará abierta hasta el 7 de junio, con entrada libre y gratuita. Se la puede recorrer de martes a domingos de 15 a 19.
En pleno montaje de sus cuadros, con martillazos sonando como telón de fondo, Ochoa charló con LA CAPITAL y explicó por qué el cuerpo de la mujer es un territorio cercano. “Trato de representar en cada obra intuitivamente a la mujer –dijo–. No represento el cuerpo de la mujer de manera textual, sino que trato de explorar un poco el mundo íntimo de cada una de estas figuras, algunas son mujeres y otras son partes de mujeres”.
Criado por muchas mujeres y acostumbrado a armar equipos de trabajo que también tienen a varias de ellas en su interior, Ochoa entendió que su obra encontró en los cuerpos femeninos a un “eje simbólico” desde el cual desplegar momentos figurativos y otros de gran abstracción.
El de la mujer “es un territorio que me resonó siempre. Esa es una certeza que me acompaña”, agregó y destacó “la sensibilidad, la fragilidad, la atención y la inteligencia” de sus compañeras.
En ese sentido, recordó que éste es un tema que lo conmueve desde sus comienzos con la pintura. Por eso la retrospectiva será propicia para chequear la evolución que tuvo respecto a esta motivación.
Ochoa sabe que se mueve entre “dos mundos”, tal como él mismo definió. Uno es el mundo laboral: el marketing, la producción, la creación publicitaria, las agencias y las marcas. Este verano fue parte de la producción de Bendu Arena. El otro espacio es el arte sin escuela de Bellas Artes pero con un maestro, Martín Riwnyj, recientemente fallecido y motor para que pudiera exponer en Mar del Plata. Lejos de separarlos, Ochoa integra esos dos universos aparentemente irreconciliables.
“La publicidad o las producciones, el montaje de los shows que hacemos no es solamente poner un escenario y que los artistas toquen arriba, hacer un evento con una marca tiene mucho de artístico. Por eso mi pintura está íntimamente ligada a mi profesión. Y en la muestra hay elementos que unen (esas partes), la gente que la venga a ver los va a poder descubrir”, dijo.
Aunque sabe de los encasillamientos estériles, el artista reconoció que es posible desarrollar esas dos actividades a la vez. “Mi primer cuadro creo que lo firmé en 1997. Y desde ahí convivo. Yo me considero un profesional muy responsable. Me gusta mucho lo que hago. Soy igual con la pintura. En la pintura dejó volar todo lo que no puedo volar cuando una marca me encarga un trabajo. Yo puedo lograr que esos dos mundos convivan. Y de hecho conviven”.
—¿Considerás que los artistas necesitarían saber algo de marketing para venderse mejor?
—Todo artista debería tener una marca personal que lo ayude a desarrollarse y a mostrar lo que hace con tanto esfuerzo. En el arte, que es tan complicado, yo creo que está bueno que un artista tenga un equipo o alguien que lo pueda ayudar. Yo creo que los grandes proyectos artísticos hoy en día, las grandes muestras, los grandes centros culturales, tienen un equipo detrás como para generar un camino y allanar el trabajo al artista. Hay artistas que merecen que el mundo los conozca y a veces no tienen las posibilidades. Es un camino. Yo estoy a favor del acompañamiento del artista desde la publicidad, desde el marketing propio de lo que hoy está en boca de todos, que es la marca personal.
