Por Germán Ronchi
Un estremecedor hallazgo tuvo lugar durante la madrugada del sábado en la zona oeste de la ciudad, donde fue encontrado el cuerpo completamente carbonizado.
Mientras la Justicia intenta confirmar oficialmente la identidad del cadáver hallado en Juan B. Justo al 8400, todas las miradas se posan sobre Kevin Ábalos, el hombre que fue reconocido por sus familiares en el lugar y cuyo nombre aparece desde hace tiempo en el ámbito policial.
El hecho se registró alrededor de las 2.30 en jurisdicción de la comisaría decimoprimera y tras un llamado al 911, el personal policial acudió al descampado donde varios allegados a Ábalos aseguraban que se trataba de él.
Pese al deterioro del cuerpo por acción de las llamas, los familiares de Ábalos manifestaron que lo buscaban desde la tarde cuando habían comenzado los rumores de que lo iban a matar. No obstante, fuentes judiciales remarcaron que será necesario esperar las pericias forenses para confirmar de manera fehaciente la identidad.
La fiscal Florencia Salas acudió al lugar del hecho y recogió, junto a la policía, algunos datos orientados a confirmar que era Ábalos el asesinado.
Según informaron oficialmente, todo se inició en una confrontación aparentemente armada en el barrio Autódromo, en inmediaciones de las calles Guanahani y San Francisco Javier. Al arribo del personal policial, se constató la existencia de un incendio que afectó a tres casillas precarias, procediendo personal de Bomberos a sofocar el incendio.
En una primera inspección del lugar, no se confirmó la versión que indicaba la posible existencia de una víctima fatal. Horas más tarde, se presentó una mujer manifestando que su hermano se encontraría involucrado en los hechos, aportando prendas de vestir que habrían sido halladas cerca del lugar del conflicto.
En virtud de ello, se iniciaron tareas investigativas tendientes a establecer su paradero, en un contexto de escasa colaboración vecinal y ausencia de registros fílmicos en la zona. Posteriormente, en la madrugada, un nuevo llamado al 911 alertó sobre el hallazgo del cuerpo calcinado en el descampado mencionado.
El lugar donde se encontró el cuerpo, que divide los barrios José Hernádez y Caribe, está rodeado por baldíos y la ausencia de transeúntes lo convierten en un escenario recurrente para el abandono de vehículos siniestrados y el ocultamiento de evidencias. De hecho, representa uno de los tantos microbasurales clandestinos a cielo abierto que se detectan en la ciudad.
Es por esto que los peritos apuntan a saber si el crimen se ejecutó en otro sitio y el cuerpo fue trasladado hasta allí para luego quemarlo o si los hechos ocurrieron directamente en el lugar.
La causa quedó en manos de la fiscalía de turno, a cargo de Salas que trabaja junto a personal policial y peritos en la recolección de pruebas y testimonios. Por estas horas, los investigadores intentan reconstruir lo sucedido y no descartan ninguna hipótesis.
La principal sospecha
Según distintas fuentes, Ábalos acumulaba múltiples antecedentes delictivos y era considerado un sujeto de perfil violento, con reiteradas intervenciones en conflictos y hechos graves, principalmente en los barrios Autódromo y General Belgrano. Además, se lo vinculaba a la comercialización de estupefacientes, un ámbito atravesado por disputas territoriales y frecuentes ajustes de cuentas.
Durante la tarde del viernes había comenzado a circular en el barrio la versión de que Ábalos estaba desaparecido junto con su motocicleta. En ese contexto, trascendió que en un descampado habría sido hallado su casco y que el vehículo podría haber sido ocultado o incluso enterrado, en lo que algunos vecinos describieron como parte de “códigos” propios del ambiente delictivo.
A la par, en redes sociales se multiplicaron mensajes que lo señalaban como una persona de extrema violencia y con fuerte influencia en el barrio, donde –según esos comentarios– ejercía control sobre distintos sectores.
En ese clima, también surgieron advertencias informales sobre posibles derivaciones del caso. Siempre de acuerdo a versiones recogidas en el lugar, no se descartaba que el hecho pudiera generar nuevas represalias o episodios de violencia, en el marco de disputas preexistentes.
Sin embargo, el nombre de Ábalos cobra especial relevancia en una causa de alto impacto ocurrida en 2025. En ese expediente se investigó el ataque contra Silvio Boggón, quien fue baleado en la cabeza tras un raid delictivo y falleció semanas después, luego de permanecer internado en estado crítico.
Boggón contaba con una historia de violencia y delitos detrás, en las inmediaciones de los barrios Regional y Autódromo: un día antes de ser víctima de un disparo había protagonizado un violento robo a la heladería que se encuentra a metros del HIGA junto a dos cómplices.
Ese hecho ocurrió el domingo 6 de abril del año pasado y quedó registrado en las cámaras de seguridad del comercio. Al día siguiente, Boggón fue abandonado herido en la guardia del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) por un hombre que lo trasladó en un Ford Fiesta Max negro y luego escapó.
En la investigación, las cámaras de seguridad resultaron clave: a partir de esas imágenes, el martes 8 de abril los pesquisas identificaron a uno de los sospechosos, quien fue aprehendido cuando circulaba en el mismo vehículo utilizado para dejar a Boggón en el HIGA.
De acuerdo a las fuentes, tanto el detenido como el muerto y un tercer implicado prófugo habían protagonizado varios robos durante la semana previa al ataque.
En ese contexto, Ábalos quedó señalado como uno de los presuntos involucrados en el episodio que derivó en la muerte de Boggón, lo que lo ubicó en el radar de los investigadores.
La fiscal Costanza Mandagarán investigó el crimen de Boggón y determinó que quien le había disparado, mientras consumían drogas en un lugar llamado “El Campito”, había sido Ábalos.
Ese y otros antecedentes configuran un historial atravesado por la violencia. Por eso, frente al hallazgo de un cuerpo calcinado y las características del caso, una de las hipótesis que se analiza es la de un posible ajuste de cuentas.
