
Un informe de la Fundación Pensar revela que, a pesar de la estabilización macroeconómica, el salario promedio sigue por debajo del poder adquisitivo de 2023.
La Fundación Pensar, el grupo de estudios del PRO, presentó el informe mensual que hace un análisis sobre la situación económica, social y política de la Argentina.
El apartado económico estuvo a cargo del ex ministro de Economía, Hernán Lacunza, y de Bautista Santamarina, economista senior de Empiria Consultores.
En el texto, titulado «Transformar la estabilización en desarrollo», se destacó que la situación hoy es «más saludable» que cuando el Gobierno de Javier Milei, habiendo bajado la inflación del 211% a una cifra que ronda entre el 20% y el 30% anual.
De todos modos, se subraya que las familias argentinas «sufren la pérdida de poder adquisitivo de sus salarios y jubilaciones».
Un ajuste que no se traduce en desarrollo
A pesar del orden fiscal, Lacunza y Santamarina remarcan que la actividad productiva enfrenta fuertes restricciones de competitividad. Las industrias transables, afectadas por una paridad cambiaria desfavorable, ven cómo las importaciones crecen aceleradamente mientras las exportaciones apenas reaccionan.
Esta situación deja al superávit comercial debilitado, al sector manufacturero en retroceso y al ingreso disponible del hogar muy por debajo de los niveles de fines de 2023, incluso si aquellos niveles eran insostenibles por medidas transitorias.
«El ajuste era necesario, pero el daño sobre el salario promedio es evidente», subraya el informe.
Avances parciales en reformas, pero insuficientes
El informe también repasa las medidas adoptadas por el Congreso, muchas de ellas impulsadas con el apoyo del PRO, como la Ley Bases, la eliminación de fondos fiduciarios y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Sin embargo, se señala que estos cambios aún no compensan los efectos del ajuste.
«Sin reformas estructurales laborales, tributarias y federales, el rebote no se transformará en desarrollo», concluye el texto.
