
Desde el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas analizaron en Radio Brisas la realidad del sector y aseguraron que, pese a los aumentos en la carne vacuna, el pollo se convirtió en una elección del consumidor.
Carlos Sinesi, director ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), destacó el sostenido aumento del consumo de pollo por sobre las carnes rojas. Según explicó en Radio Brisas, ese producto se convirtió en una elección de los consumidores y dejó de ser una alternativa al vacuno.
«En los últimos años, venimos manteniendo este consumo y en algún momento estuvimos en 49 kilos, pero este año probablemente terminemos en 47,5. Junto con la carne vacuna somos la más consumida en Argentina, donde de por sí somos carnívoros. En 2000 el consumo de carne era de 70 kilos y el de pollo, 22, por diferentes causas, como el precio y una carne más saludable y amigable».
Asimismo, el referente ponderó que «hubo un gran trabajo de los productos y pollerías, que hizo que se incrementara a estos niveles. Entre las tres carnes principales consumimos 115 kilos, así que es un mérito aprovechar la elección que hizo el consumidor argentino y tratamos de llevarla a otro tipo de productos que le vienen muy bien a todos los que cocinamos en nuestras casas».
«Las inversiones, a lo largo de estos 25 años, permitieron respetar este crecimiento, así como el tema de las importaciones, que permite diversificar productos. Hoy exportamos a 65 destinos y eso permite traccionar productos que no se consumen en Argentina y tener una gama importante de opciones para que mucha gente consuma», añadió.
Sinesi consideró también que «el crecimiento se viene dando paulatinamente y creemos que ya está asentado. Ya no somos una carne alternativa o sustituta, sino que es una elección propiamente dicha del consumidor«.
«Una ventaja que tenemos respecto a la carne vacuna es que, desde la parte reproductora hasta la consumidora final, interviene el mismo dueño, así que eso permite que no haya grandes discrepancias en el segmento. El consumo de cerdo también tuvo un crecimiento importante. Obviamente, es una ventaja comparativa contra la carne vacuna«, agregó.
Cortes, precios y necesidades del sector
En otro pasaje, el referente del sector consideró que «el precio que hoy tiene la carne de pollo es accesible para todos los bolsillos argentinos, con un kilo de pollo entre 3000 y 3600 pesos, y pollo casero a 8500 pesos los tres kilos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), aunque en cada destino particular puede tener variaciones. La pechuga, que es un corte estrella, cuesta aproximadamente 7000 pesos«.
En ese contexto, indicó que «las alitas son cortes que normalmente no se tienen en cuenta, y son un producto al cual no se le dio la vuelta de tuerca, pero que en otras partes del mundo se consume mucho. Creo que el trabajo que hacen los institutos de gastronomía hará que algún día sea un producto estrella y más barato«.
«El financiamiento que más necesitamos es el que se hace en los galpones de granjas, para mejorar la eficiencia. En momentos como el actual, cuando la inflación se reduce, hay que tener galpones donde los rindes sean realmente importantes«, agregó.
En esa línea, insistió en que «por eso necesitamos un financiamiento que nos permita sumar galpones en las 3000 granjas de todo el país. Las variables económicas se van acomodando, pero a veces el financiamiento no llega tan rápido como uno esperaría«, concluyó.
