
El Gobierno oficializó una profunda reforma migratoria que limita el acceso de extranjeros sin residencia estable a la salud pública y la educación universitaria gratuita, además de aplicar mayores controles fronterizos y acelerar las expulsiones.
Con la publicación del Decreto 366/2025, el Poder Ejecutivo Nacional puso en marcha una nueva política migratoria en Argentina que introduce criterios más estrictos para el ingreso, permanencia y acceso a servicios públicos por parte de ciudadanos extranjeros. La medida, manifiestan, busca modernizar una legislación vigente desde 2003 (Ley 25.871), adecuándola al nuevo contexto global y a las demandas presupuestarias del país.
La norma exige a los inmigrantes demostrar medios de subsistencia y carecer de antecedentes penales. Además, se incorpora la obligación de presentar una declaración jurada al ingresar al país, fortaleciendo los mecanismos de control en pasos fronterizos no habilitados.
Uno de los ejes centrales es la agilización de los procedimientos administrativos y judiciales para resolver cancelaciones de residencia y expulsiones migratorias, con una reducción de plazos y la intervención directa de Cámaras del fuero judicial.
Restricciones al acceso a salud y educación universitaria
Cobro de servicios a extranjeros sin residencia
El decreto establece que los extranjeros sin residencia permanente deberán contar con un seguro médico obligatorio para ingresar, y accederán a la salud pública solo en casos de emergencia humanitaria. Esta medida apunta a desalentar el denominado «turismo sanitario«.
En el plano educativo, la reforma propone eliminar la gratuidad total para quienes no tengan compromiso de arraigo en Argentina. La matrícula de estudiantes extranjeros aumentó más de un 135% entre 2015 y 2023, concentrándose en carreras de alta demanda presupuestaria como Medicina.
Argumentos del Ejecutivo: sostenibilidad y seguridad
El Gobierno justifica la reforma en la necesidad de proteger los derechos de los ciudadanos argentinos y de los inmigrantes que cumplen con los requisitos legales de ingreso y permanencia. Además, sostiene que el uso desproporcionado de recursos públicos por parte de personas sin vocación de arraigo amenaza la sostenibilidad fiscal y la calidad del sistema.
Otra novedad es el refuerzo del control migratorio en zonas de frontera donde se detectan ingresos irregulares. Se plantea la creación de mecanismos especiales de fiscalización en pasos ilegales, con cooperación de fuerzas de seguridad y tecnología.
La reforma migratoria oficializada en 2025 marca un cambio sustancial en la política migratoria argentina. Busca ordenar el ingreso, limitar beneficios estatales a residentes legales, y garantizar el acceso sostenible a servicios de salud y educación en un contexto de crecientes restricciones fiscales.
