
Luis Colao, presidente del Colegio de Martilleros de la provincia de Buenos Aires, alertó sobre el crecimiento de las estafas en operaciones inmobiliarias, especialmente durante la temporada en ciudades turísticas como Mar del Plata.
El fenómeno de las estafas inmobiliarias va en aumento y se ha adaptado a los nuevos hábitos digitales. Así lo afirmó Luis Colao, presidente del Colegio de Martilleros de la provincia de Buenos Aires, quien remarcó que “no podemos desconocer la nueva realidad, un nuevo orden social”.
En ese contexto, señaló que “las redes sociales y las billeteras virtuales han ganado espacio en nuestras vidas, y las estafas también han encontrado su lugar en este nuevo escenario”.
Uno de los ejemplos más recurrentes se da en Mar del Plata, donde las estafas por alquileres temporarios se repiten cada temporada. “Es habitual que se muestren casas o departamentos en redes, el cliente paga por adelantado, y cuando llega, la propiedad simplemente no existe”, relató Colao.
El problema, advierte, ha ido en aumento y ha mutado hacia formas más sofisticadas. “Ahora vemos la aparición de supuestos agentes inmobiliarios, asesores o brokers que no son profesionales matriculados, y esto lleva la estafa a un estadio superior”, explicó.
La preocupación del Colegio se basa no solo en las pérdidas económicas, sino también en el impacto emocional de estas estafas: “No solo se deposita dinero y ahorros, sino también las ilusiones de toda una familia”, expresó Colao. Por eso, enfatizó la importancia de acudir siempre a profesionales matriculados: “La seguridad la da el Colegio”.
Incluso en casos en los que el interesado llega a visitar la propiedad, los estafadores pueden hacerse pasar por profesionales. “La persona muestra la casa, parece una operación legal, y después se descubre que no tenía ninguna habilitación. Ahí está el problema: la estafa se va sofisticando”, alertó.
Justicia y visibilización
En Mar del Plata ya hubo fallos judiciales que involucraron a agentes de franquicias que operaban como si fueran profesionales. “Cuando el negocio no sale, la gente se da cuenta de que quien lo llevó adelante no estaba matriculado”, señaló Colao.
Frente a este escenario, el Colegio de Martilleros está impulsando acciones legales —penales y civiles— y también campañas de concientización. “Estamos advirtiendo a las personas. El Colegio tiene una delegación del Estado. Controla que quien ofrece un servicio esté habilitado. Esa es la seguridad jurídica que brindamos”, explicó.
Finalmente, recordó que una inmobiliaria puede tener vendedores o personal que muestre propiedades, pero todas las operaciones deben ser supervisadas por un profesional matriculado: “El vendedor no puede publicar por su cuenta. La tasación y el cierre del negocio las hace el profesional, porque para eso estudió y está matriculado”, concluyó.
