
Juan Carlos Zamora, titular de la Cámara de la Construcción en Mar del Plata, alertó sobre el alto costo del metro cuadrado, la falta de inversión estatal y la caída de márgenes de rentabilidad para los desarrolladores.
El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción en Mar del Plata, Juan Carlos Zamora, advirtió en diálogo con Radio Brisas que el sector atraviesa un momento complejo, tanto en obras privadas como públicas.
Según explicó, el costo de construcción ronda actualmente los 2.000 dólares por metro cuadrado, mientras que el valor de venta en zonas no premium apenas alcanza los 2.300 a 2.400 dólares, lo que deja escaso margen para desarrolladores inmobiliarios.
“Hoy construir es más caro que comprar una casa usada. Y el mercado no está dispuesto a convalidar precios más altos en dólares”, remarcó Zamora.
El panorama es especialmente crítico para las empresas dedicadas a infraestructura, que componen la mayoría de las 20 firmas nucleadas en la delegación marplatense.
Zamora fue contundente al señalar que el gobierno nacional no está invirtiendo nada y que las provincias hacen lo que pueden con presupuestos limitados. Esto se traduce en un deterioro visible de rutas, caminos y servicios esenciales en todo el país.
Urbanizaciones privadas y disparidad en los precios
La expansión de barrios cerrados ha impulsado cierta demanda de construcción en sectores medios y altos, pero también genera distorsiones. Según el dirigente, hay una brecha contundente entre los costos dentro y fuera de estos espacios.
“Los costos suben y se equiparan, porque quienes trabajan dentro de urbanizaciones privadas terminan trasladando esos precios al resto de la ciudad”, indicó.
Créditos insuficientes y dificultad para acceder a la vivienda
Asimismo, reconoció que si bien el crédito hipotecario empieza a moverse, los montos no alcanzan para cubrir el valor de una propiedad. La clase media no llega a los ingresos requeridos para obtener financiamiento de más de 50.000 o 60.000 dólares.
Además, quienes logran terminar una obra deben afrontar impuestos, mantenimiento y tiempos largos de venta, lo que ralentiza nuevos desarrollos.
Pese al contexto adverso, el empresario se mostró moderadamente optimista. Considera que si se estabilizan las cuentas públicas y se aprueban leyes que favorezcan la inversión inmobiliaria, el escenario podría mejorar en el mediano plazo.
Entre las reformas esperadas, mencionó una propuesta para eximir impuestos a inmuebles en stock hasta su venta, y la posibilidad de que las provincias accedan a nuevos ingresos genuinos para reactivar la obra pública.
“Somos optimistas, pero necesitamos señales claras. Sin inversión en infraestructura, la economía no se va a reactivar”, concluyó.
