Los investigadores que intentan determinar qué ocurrió con Madeleine McCann, la niña inglesa que fue vista por última vez el 3 de mayo de 2007 en un complejo turístico en el Algarve, analizaron un disco duro hallado en una propiedad de Christian Brueckner, principal sospechoso del caso, y se encontraron con imágenes que, a su entender, refuerzan la hipótesis de que la niña está muerta.
Según trascendió, en el dispositivo se encontraron miles de archivos relacionados con abuso infantil y fantasías de secuestro.
También se descubrieron más de 8.000 archivos digitales, almacenados en USB y tarjetas de memoria enterradas junto al cadáver de un perro, posiblemente propiedad del sospechoso. Entre estas memorias, la policía encontró fotografías que habrían sido tomadas en Portugal, lo que para los investigadores refuerza la teoría de que Madeleine habría sido asesinada poco tiempo después de su desaparición.
En la fábrica abandonada, las autoridades hallaron además 75 trajes de baño infantiles, máscaras, juguetes, bicicletas pequeñas, tres armas de fuego con municiones sin licencia, y sustancias químicas posiblemente utilizadas para inducir la pérdida de la conciencia, como cloroformo y éter.
La búsqueda de Madeleine McCann, quien tenía tres años cuando desapareció del resort Praia da Luz, en Portugal, lleva más de 18 años. En 2020, el caso dio un giro cuando la policía alemana dijo que se daba por muerta a la pequeña y que Christian Brueckner, un ciudadano alemán con historial delictivo relacionado con abusos sexuales, era probablemente el responsable de su desaparición.
“Tenemos pruebas contundentes de que Madeleine McCann está muerta y que nuestro sospechoso la mató”, dijo el fiscal Hans Christian Wolters en 2020. Sin embargo, hasta ahora no se han presentado cargos formales en su contra.
En los últimos años, las investigaciones también siguieron los movimientos de Brueckner en la región del Algarve. Un dispositivo de navegación por satélite registróubicaciones frecuentadas por el sospechoso, entre ellas zonas cercanas a la presa de Arade, situada a unos 56 kilómetros del lugar donde desapareció Madeleine. Fotografías encontradas muestran al hombre posando en ese sector, una de ellas destacándose por lo perturbador de su contenido: aparece desnudo con una máscara dibujada a mano sobre su rostro.
En 2023, la policía realizó una búsqueda exhaustiva en la zona de la presa, y extrajo muestras enviadas a Alemania para su análisis. Hasta el momento, no se reportaron resultados que vinculen directamente esos elementos con la desaparición de la pequeña.
Otro dato que se tiene en cuenta en la causa proviene de una supuesta declaración que habría hecho Brueckner durante un evento en marzo de 2008 en Órgiva, España. Según el informante Helge Busching, el sospechoso le dijo: “Sí, no gritó”, frase que fue interpretada como una posible alusión a Madeleine. El propio Brueckner negó esa versión desde la cárcel, donde cumple una condena de siete años por una violación cometida en el Algarve en 2005. En una carta enviada al Mail, calificó el testimonio de Busching como “indigno de comentario”.
Tanto las autoridades británicas como alemanas aseguran que las investigaciones continúan activas. Mientras tanto, los padres de la niña, Kate y Gerry McCann, siguen buscando respuestas. Recientemente, recibieron una carta del fiscal Wolters que les informó sobre pruebas obtenidas por la policía alemana que confirmarían la muerte de su hija. Sin embargo, los detalles de esas pruebas nunca fueron revelados públicamente.
Desde su creación, la Operación Grange, a cargo de la Policía Metropolitana del Reino Unido, recibió aproximadamente 13,5 millones de libras esterlinas (poco más de 18 millones de dólares) para la investigación del caso McCann. En abril de este año, el Ministerio del Interior británico autorizó una nueva partida de 108.000 libras (poco menos de 145.000 dólares), lo que representa una reducción del 44% con respecto al presupuesto anterior.
