Las enfermedades amenazan a la humanidad desde el principio de la vida. Se encuentran en el aire, en la piel, los insectos, en todos lados. Depende de qué se trate, pueden simplemente pasar, como un resfrío, o quedarse a vivir para siempre en nuestros cuerpos y acompañarnos hasta el fin de nuestros días. Gracias a desarrollo de la Ciencia y la tecnología en el área de la medicina a lo largo de la historia, es posible curar enfermedades, controlarlas, o reducir sus síntomas. Pero este descubrimiento sorprendió a todos, promete ser el descubrimiento del siglo.
Sin dudas, las vías de contagio son múltiples. En el caso de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) se desconoce su causa con exactitud. Sin embargo, se trata de una dolencia recurrente de los últimos tiempos. Actualmente, afecta aproximadamente a 7 millones de personas en todo el mundo. Se trata de un mal crónico que comienza cuando el sistema inmunológico ataca el intestino, desencadenando una serie de síntomas debilitantes.
Algunos de los tipos de EII más comunes son la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Puede dar úlceras, sangrado, diarrea, dolor abdominal, fiebre, pérdida de peso y cansancio. El tratamiento incluye una serie de medicamentos y cambios en la dieta. Para cuadros graves, puede implicar incluso la cirugía extrayendo partes del intestino dañado. Pero este hallazgo en el ADN resulta un punto de inflexión para la historia de esta enfermedad.
Se trata de un importantísimo descubrimiento que abre oportunidades nunca antes vistas en el desarrollo de tratamientos cada vez mejores para esta enfermedad. Un equipo de científicos del Instituto Francis Crick en Londres después de investigar una zona específica del ADN logró dar con la clave. De esta manera podría revolucionar la historia ya que cuenta con el potencial de transformar la vida de millones de personas en todo el mundo afectados por EII.
Este avance dejó en shock al mundo de la medicina. Además, podría representar un hito en la historia ya que mejoraría la calidad de vida de millones de personas con un tratamiento más adecuado para el cuadro de EII. Los expertos aseguran que con este descubrimiento, la enfermedad puede enfrentarse con los medicamentos ya existentes, aunque requerirían adaptaciones específicas.
La clave se encuentra en la región llamada desierto genético. Los científicos investigaron este tramo del ADN ubicado en el cromosoma 21. Por lo general se ha asociado con enfermedades autoinmunes. Allí se encontraron con un comportamiento particular, ya que funciona como un potenciador que controla el volumen para genes cercanos.
Esto fue detectado sólo en células inmunes llamadas macrófagos que habitualmente protegen de los gérmenes pero que también podrían impulsar un gen llamado ETS2 y favorecer el desarrollo de la EII. Esto es fundamental ya que, si bien por el momento no existen medicamentos que ataquen específicamente al gen ETS2, se identificó un tratamiento ideal: con inhibidores MEK. Los resultados exitosos en pacientes resultan muy alentadores.
El artículo publicado en Nature, observa que las primeras conclusiones en los experimentos de laboratorio, señalan que los fármacos demostraron un alto nivel de eficacia para reducir la inflamación en muestras intestinales de pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (EII). Los investigadores aclaran que están dedicados a realizar los ajustes necesarios para los macrófagos del paciente.
Asimismo, los especialistas que sorprendieron al mundo, advierten que se requieren mayor cantidad de ensayos clínicos para contrastar los resultados y mejorar el tratamiento. Además de verificar si es posible disminuir la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) o incluso curarla. En este sentido, los investigadores estiman que el proceso podría concluir en un tiempo estimado de cinco años. Pero sin dudas, es sólo el principio. Esperamos tener novedades pronto de los nuevos resultados.
