La guerra comercial entre China y Estados Unidos a raíz de los aranceles de Donald Trump no se detiene: en las últimas horas, el gigante asiático ordenó a sus aerolíneas nacionales suspender las recepciones de aviones del fabricante norteamericano Boeing. En este escenario, gobierno de Xi Jinping considera ayudar a las compañías que alquilan aviones de dicha empresa y que ahora enfrentan mayores costos operativos.
La decisión surge en un momento crítico en las relaciones entre ambas potencias. Días atrás, Trump impuso aranceles de hasta 145% a gran parte de las importaciones de China y, en respuesta, Xi Jinping estableció gravámenes del 125% para los productos provenientes de Estados Unidos.
Los mercados no han tardado en reaccionar. Las acciones de Boeing han caído este martes hasta un 4,6%. En lo que llevamos de año, se habían reducido un 10% debido a varios incidentes ocurridos en aviones Boeing o a la inmovilización de los 737 MAX 9, entre otros aspectos.
En torno a 10 aviones Boeing 737 Max ya estaban preparados para incorporarse a la flota de las aerolíneas chinas. China Southern Airlines, Air China y Xiamen Airlines habrían pedido dos aviones cada una, según datos de Aviation Flights Group. Sin embargo, algunas aerolíneas habrían firmado la entrega antes de la entrada en vigor de los aranceles, por lo que no se verían afectados, según Bloomberg.
Boeing se enfrenta a un mercado internacional incierto si otros países elevan los aranceles a Estados Unidos. Según Barron’s, casi el 70% de las ventas de Boeing en 2024 tuvieron como destino otros países. Sin embargo, solo 130 aviones de los 5.600 que Boeing iba a vender son para aerolíneas chinas, según un analista de Jefferies citado por ese medio.
La guerra entre China y EEUU todavía no es evidente. Ambos países tienen mucho que perder, como bien ha explicado Xi Jinping este martes en su gira por el sudeste asiático. La semana pasada, Donald Trump retiró los aranceles a los teléfonos, ordenadores y chips, productos que importa desde China en gran cantidad. Empresas como Apple o Samsung respiraron aliviado, pues fabrican en Asia la mayor parte de sus dispositivos.
