La vicerrectora de la Universidad Nacional de Mar del Plata Marina Sánchez Herrero expresó preocupación por la postura del gobierno nacional respecto a la Ley de Financiamiento Universitario y afirmó que la situación es “crítica y profundamente injusta”.
Además, en una entrevista, analizó el primer tramo de su gestión en la casa de estudios y planteó sus principales desafíos. “Sin educación, no hay futuro”, remarcó la ex concejal.
Respecto al financiamiento universitario, opinó que “la situación es crítica y, a la vez, profundamente injusta para toda la comunidad universitaria”. “Vivimos con preocupación un conflicto que es innecesario y evitable, porque no estamos hablando de un reclamo sectorial ni corporativo: estamos hablando de financiar la formación de profesionales, el desarrollo de la investigación científica, la asistencia a los sectores productivos y la implementación de programas sociales que impactan directamente en la vida de nuestra comunidad“, amplió.
Asimismo, Sánchez Herrero graficó la situación con estadísticas: “Los números son contundentes y no admiten interpretaciones ambiguas: los salarios del sector crecieron alrededor del 111% en el último año y medio, mientras que la inflación superó el 146% en ese mismo período. La inversión en las universidades retrocedió casi un 22% en 2024 y se proyecta una caída adicional del 8,8% para este año. Las obras de infraestructura están paralizadas. Ese es el escenario real en el que gestionamos”.
Tras marcar que la aprobación de la Ley de Financiamiento Universitario fue “una señal importante del Congreso, que reconoció la urgencia del problema”, agregó que “su cuestionamiento judicial por parte del Ejecutivo nos preocupa porque profundiza la incertidumbre y posterga soluciones que no pueden esperar”.
“Gestionar en esta situación es muy difícil. Se dificulta la planificación, se compromete la calidad y se pone en riesgo la continuidad de proyectos estratégicos. Hay un error de concepción que me interesa señalar: pensar que el crecimiento del país llegará de manera automática a partir de las exportaciones del agro, la energía o la minería, sin invertir decididamente en educación y ciencia, es una visión limitada. El desarrollo integral de una nación descansa en el nivel de calificación de su sociedad. Mientras nosotros discutimos si financiar o no a nuestras universidades, los países con los que competimos invierten sin dudar en estas áreas. Estamos perdiendo tiempo que no tenemos”, sostuvo.
– En este primer tramo de la gestión, visitó las Facultades y sedes. ¿Cómo evalúa la oferta académica?
Debo decir con honestidad que, si bien llegué a esta función con un conocimiento previo importante —construido a lo largo de 20 años de gestión con diversas responsabilidades en la Facultad de Derecho y en la Universidad, recorrer las unidades académicas y los centros de investigación en este nuevo rol me permitió revalorizarla con otra mirada y sentir un orgullo genuino. La oferta académica de la Universidad Nacional de Mar del Plata es diversa, sólida y profundamente comprometida con su entorno. Sus investigadores trabajan con rigor y con vocación. Las articulaciones que la institución ha desarrollado con sectores productivos, educativos, sociales y culturales de la región son una muestra concreta de que la universidad pública cumple un rol central en la vida comunitaria. Y a eso se suma un relacionamiento internacional que nos vincula con universidades de distintas partes del mundo, lo cual enriquece nuestra perspectiva y nos proyecta hacia afuera.Todo esto constituye una base muy valiosa sobre la cual trabajar.
El desafío es consolidar y potenciar: robustecer la oferta de grado, cualificar los posgrados, institucionalizar las titulaciones intermedias y ampliar el reconocimiento internacional de la institución. Tenemos mucho para mostrar y mucho por construir.
– Ese relacionamiento internacional, ¿promueve intercambios de estudiantes y docentes?
La internacionalización de la educación superior es un proceso que se aceleró a principios de este siglo y la Universidad Nacional de Mar del Plata lo asume como una prioridad de política institucional, no como un complemento decorativo. Los intercambios de estudiantes y docentes son valiosos y los fomentamos. Pero la verdadera potencia de la inserción internacional aparece cuando trascendemos los intercambios individuales y participamos de proyectos compartidos: investigaciones conjuntas, desarrollos científicos, iniciativas productivas, sociales y culturales que generan conocimiento, amplían horizontes y pueden generar recursos genuinos para sostener y profundizar nuestras investigaciones.Vivimos en la era de la educación permanente y atravesamos una revolución científico-tecnológica de alcance global. La Universidad Nacional de Mar del Plata no quiere ser espectadora de ese proceso: quiere ser protagonista.
– A propósito, la Universidad cuenta con un Observatorio de Inteligencia Artificial. ¿Cómo es su funcionamiento?
La inteligencia artificial ya llegó a nuestras vidas y atraviesa múltiples actividades, entre ellas la educación en todos sus niveles. El Observatorio de Inteligencia Artificial es un espacio que reúne la participación de miembros de todas las unidades académicas de nuestra Universidad, y eso ya es en sí mismo un dato significativo: no es un espacio aislado sino transversal. Su desafío es enorme: trabajar en el análisis del impacto de la IA en los procesos educativos y en la generación de propuestas autónomas que contribuyan a transformar y actualizar los modos de enseñar, de aprender, de evaluar y de transferir conocimiento a la comunidad. Somos una ciudad referente en innovación tecnológica, contamos con un puerto de ultramar y un complejo exportador basado en la pesca , un desarrollo industrial consolidado y liderazgos en diversos nichos productivos, industrias culturales afianzadas y otras emergentes, por citar solo algunos ejemplos. Quiero decir, somos mucho más que la capital turística de la Argentina. Estás fortalezas, nos convierten en una ciudad y en una región con enormes perspectivas de modernización y crecimiento. En ese contexto, tener una institución que piensa críticamente la inteligencia artificial —en lugar de simplemente consumirla— es una responsabilidad y también una ventaja.
-La Universidad también está involucrada en la modernización del sistema electoral.
Así es. Contamos con el Observatorio Electoral, un espacio dedicado al estudio riguroso de nuestros sistemas institucionales y, en particular, del sistema electoral. Allí se desarrollan investigaciones, análisis comparativos y estudios de opinión orientados a generar propuestas concretas que mejoren la representación ciudadana.Es un ejemplo de cómo la Universidad puede y debe contribuir al fortalecimiento de la democracia. No desde la tribuna, sino desde el conocimiento fundado y el trabajo sistemático.
-Por último, ¿cuál es su mayor desafío como vicerrectora?
Soy mamá de dos adolescentes, y eso cambia profundamente la perspectiva desde la que miro esta función. Cuando pienso en el futuro de la Universidad, pienso también en el futuro de ellos y en el de todos los jóvenes. Mi mayor desafío es contribuir a construir una Universidad de calidad que garantice oportunidades reales: que una joven de cualquier barrio de Mar del Plata y Batan pueda estudiar, formarse, investigar y desarrollarse. Y que al mismo tiempo, esa Universidad lidere el crecimiento de las ciencias, genere conocimiento propio y dialogue con el mundo desde un lugar de igualdad. Sin educación, no hay futuro. Es una convicción que tengo como funcionaria, como docente y como madre.
