Gustavo Diéguez presenta su novela gráfica inspirada en joyas arquitectónicas locales
Mar del Plata, su arquitectura y su historia, junto a “Gómez”, son protagonistas de una novela gráfica que se presentará formalmente este sábado. “Gómez. Improbables aventuras de un fotógrafo en Mar del Plata”, del arquitecto Gustavo Diéguez, combina realidad y ficción.
Con presencia del autor, la actividad será a las 18 en la librería y editorial El Gran Pez (Santiago del Estero 2052) e incluirá, además, la proyección del documental “El Ariston” de Gerardo Panero, en una jornada que propone una conversación sobre la ciudad, su patrimonio y la relación de sus habitantes y visitantes con los edificios emblemáticos.
Diéguez dialogará con el historietista Kundo Krunch, mientras que el documental será acompañado por un panel integrado por su director, Panero, la especialista en patrimonio arquitectónico y urbano Magalí Marazzo y Diéguez.
Novela y documental dialogan a través de El Ariston, una de las “joyas” arquitectónicas marplatenses que inspiraron al arquitecto a realizar el libro, junto con La Casa Sobre el Arroyo, conocida popularmente como La Casa del Puente. “Aprendí a querer a Mar del Plata estudiándola”, le dijo el autor a LA CAPITAL, en una charla en la que brindó detalles de todos los elementos que se interconectan en la historia.
Entre transformaciones y aventuras
La novela gráfica se sitúa en la Mar del Plata de los años 40 y 50. Mientras se inauguraban el Hotel Provincial y el Casino Central, se construían obras emblemáticas de la arquitectura moderna como la Casa sobre el Arroyo de Amancio Williams y Delfina Gálvez y, en el sur de la ciudad, comenzaba a erigirse el Parador Ariston, diseñado por el arquitecto Marcel Breuer. En paralelo, la ciudad era refugio del grupo intelectual vinculado a la revista Sur y escenario de episodios que combinan historia y misterio, como la presencia de al menos un submarino vinculado con el Nazismo o coletazos de la guerra fría entre Estados Unidos y la entonces URSS.
Gustavo Diéguez.
En ese contexto, Diéguez construye una trama que conecta personajes reales y ficticios, con Gómez -un fotógrafo de arquitectura que existió realmente- como hilo conductor.
“Son aventuras que ocurren en medio de la transformación de Mar del Plata de una ciudad aristocrática, a una ciudad popular para las masas que iban a veranear desde todo el país. Entonces, se cruzan muchos edificios que en Mar del Plata estarán acostumbrados a ver, pero construyendo historias y contando historias de su vida como si fueran un personaje más.
La obra combina distintos géneros y referencias culturales, con el devenir intelectual y político. “Aparecen Victoria Ocampo, Silvina Ocampo, construyendo la Revista Sur y organizando una fiesta de disfraces en el Ariston, o historias con fantasmas, o con la guerra fría entre yankis y rusos” contó Diéguez.
La estructura de la novela está organizada en capítulos que funcionan como aventuras independientes, aunque “la historia empieza y termina, tiene un hilo conductor”.
“Gómez se encargó de retratar la arquitectura moderna argentina entre los años 40 y los 60. Para mí fue muy significativo el hecho de haberme encontrado con su archivo cuando tenía 20 años y estaba en un grupo de investigación de la Universidad. Me enviaron a un subsuelo donde estaba todo el archivo fotográfico de Gómez, todos los cristales que eran los negativos antiguos, y se estaban destruyendo” recordó.
“Para mí la idea del archivo personal de alguien que se destruye, es como la idea de que un edificio venga en decadencia o que se demuela. La caída de las cosas está atrás de toda esta historia, como es la finitud de las cosas, como van cayendo en desgracia” reflexionó en cuanto a cómo unió todas las historias.
Por eso hacer la novela gráfica “fue una manera de aferrarme un poco a la historia, a lo que nos cuenta el pasado, como un gesto de afecto” consideró.
Tras su lanzamiento inicial en Buenos Aires y una segunda edición en Barcelona, esta tercera edición de la novela está ampliada con detalles como fichas biográficas de todos los personajes reales que han participado, por qué son como son y “una especie de reflexión mía al final”, explicó.
Además la nueva edición incorpora una anécdota vinculada al protagonista porque en ese lapso “aparecieron los descendientes de Gómez”. Según compartió el autor “yo había dibujado al personaje sin conocer su fisonomía. Una biznieta -que había sido alumna mía- me contactó con las nietas de Gomez, me dieron una foto y me di cuenta que no tenía nada que ver con el aspecto físico del dibujo. Eso me llevó a darme cuenta que a Gómez lo dibujé con la fisonomía de otra persona… como cuando soñamos”. La referencia puede descubrirse a través de la lectura de la novela.
Un proyecto que cambió de forma
El Parador Ariston funciona como bisagra entre la novela gráfica y el documental de Gerardo Panero. Diseñado por Marcel Breuer en 1947, el edificio es una de las obras más singulares de la arquitectura moderna en Argentina y,
durante décadas, permaneció en estado de abandono.
La primera idea de Diéguez había sido que se reconstruya con un estilo años 40, para rodar un policial negro. Esa idea semilla lo acompañó años, hasta que mutó sumando otros elementos.
“Cuando empecé a dibujar y a pensar el guión de esta novela en el 2016, la Casa sobre el Arroyo y el Aristón eran dos ruinas modernas de Mar del Plata”, recordó. “Luego, la Casa sobre el Arroyo se restauró y ahora inicia el proceso de restauración del Aristón.
– En Mar del Plata actualmente está en debate la dicotomía del boom de la construcción, los edificios modernos, renovar arquitectónicamente muchos espacios, pero en contrapartida se pierde patrimonio histórico.¿Cómo dialoga esta novela con eso?
– Dialoga poniendo sobre la mesa el problema. ¿Cómo seguimos habitando esta ciudad y cómo las identidades de la ciudad se pueden o no mantener? Y eso de alguna medida es una invitación a que la ciudad sea un hecho colectivo, que todo el mundo pueda ser parte del modelado de la ciudad, que no solamente un negocio inmobiliario defina que algo tiene que desaparecer para siempre. ¿Qué cosas son las importantes? ¿Dónde están los recuerdos? ¿De qué manera construimos colectivamente esos recuerdos? ¿Cuáles son los lugares de afecto? Me parece que esas cosas exceden la simple especulación sobre cuánto rinde el metro cuadrado.
El momento en el que Mar del Plata se transforma, destruyendo mansiones, una muy buena parte del patrimonio arquitectónico del principio del siglo XX, que fue muy rico, tal vez inigualable. Lo que lo sustituyó, en alguna medida, no llegaba a la altura de la calidad estética de lo anterior, pero sí a poder construir una ciudad para muchas más personas. Entonces hay que evaluar esa situación. ¿Para quién es la ciudad? ¿Quiénes la van a habitar? ¿Quiénes la van a ocupar? ¿Cómo la van a usar? Eso forma parte de una invitación que hay que construir colectivamente y tiene que ver con la acción política.
– ¿Cómo era tu relación con Mar del Plata? ¿Cambió a partir de la construcción de esta historia?
– Yo a la ciudad no la había visitado tanto. Algún veraneo, alguna escapada. Para mí, este libro fue decidir conocerla. No tenía un contenido afectivo anterior, sino que aprendí a quererla a partir de estudiarla. Empecé a investigar mucho la historia, los archivos fotográficos, qué estaba pasando en en la época, eso me llevó a profundizar el vínculo.
