
Una tragedia sacude al periodismo internacional tras la muerte de cinco periodistas de Al Jazeera en un ataque israelí en la ciudad de Gaza. Según la cadena, los corresponsales Anas al-Sharif y Mohammed Qreiqeh, junto a los camarógrafos Ibrahim Zaher, Mohammed Noufal y Moamen Aliwa, se encontraban en una carpa para periodistas en la entrada del hospital Al-Shifa cuando esta fue alcanzada. En un comunicado, Al Jazeera calificó el hecho como un «asesinato selectivo» y un «ataque flagrante y premeditado a la libertad de prensa».
Minutos después de la noticia, el Ejército israelí confirmó el ataque, aunque solo mencionó a Anas al-Sharif, a quien acusó en un comunicado de Telegram de ser el «jefe de una célula terrorista de Hamás», sin hacer referencia a los otros cuatro periodistas fallecidos. Este hecho se produce en un contexto de guerra en el que a los periodistas internacionales no se les permite informar libremente desde Gaza, lo que obliga a muchos medios a depender de reporteros locales. El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), una organización de defensa de la libertad de prensa, ha registrado 186 muertes de periodistas desde el inicio de la ofensiva militar israelí en octubre de 2023.
El director editorial de Al Jazeera, Mohamed Moawad, expresó a la BBC que los periodistas fueron atacados en su tienda de campaña y que al-Sharif era la «única voz» para informar al mundo de lo que sucedía en Gaza. Según Moawad, el Gobierno israelí busca «silenciar la cobertura» y calificó el hecho como algo «nunca antes visto en la historia moderna». La noticia del ataque se da a conocer un día después de que el Ejecutivo israelí aprobara una ofensiva para tomar la ciudad de Gaza, lo que ha generado fuertes críticas a nivel internacional.
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