{"id":9303,"date":"2025-07-10T12:08:46","date_gmt":"2025-07-10T12:08:46","guid":{"rendered":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/?p=9303"},"modified":"2025-07-10T12:08:46","modified_gmt":"2025-07-10T12:08:46","slug":"itinerarios-de-lectura-la-agonia-de-la-creacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/?p=9303","title":{"rendered":"Itinerarios de lectura: la agon\u00eda de la creaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><em><strong>Por Nomi Pendzik\u00a0<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Indiscutido <em>best seller<\/em> desde hace d\u00e9cadas,<strong> Stephen King es un escritor tan amado como rechazado.<\/strong> Hay quienes no dejan libro suyo sin alabar, y quienes lo miran siempre con sonrisa de perdonavidas. <strong>Yo sugiero que nos ubiquemos en una postura m\u00e1s ecu\u00e1nime y equilibrada \u2014ni tan calvo ni con dos pelucas\u2014, y evaluemos lo m\u00e1s objetivamente posible la ingente cantidad de obras que King lleva publicadas.<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed, encontraremos joyas del ensayo como <strong><em>Danza macabra<\/em> <\/strong>(1981) o <strong><em>Mientras escribo<\/em><\/strong> (2000), y novelas ya cl\u00e1sicas como <strong><em>El resplandor<\/em><\/strong> (1977) o <strong><em>La milla verde<\/em><\/strong> (1996). Y nos veremos cara a cara con un escritorazo que ama su profesi\u00f3n, que es un verdadero erudito del g\u00e9nero que lo apasiona, y tiene las ideas muy claras sobre la literatura y sobre la escritura de ficci\u00f3n en particular.<\/p>\n<p>Si vieron la pel\u00edcula <em><strong>Misery<\/strong> <\/em>(EE.UU., Rob Reiner, 1990, con guion de William Goldman y el propio King), seguro que sabr\u00e1n de qu\u00e9 hablo. <em>Misery<\/em> es la historia de Paul Sheldon, un escritor que se ha vuelto popular por sus novelas por entregas \u2013novelas adocenadas, seudodecimon\u00f3nicas, destinadas a lectores poco exigentes\u2014. Es un escritor famoso, pero eso no lo hace feliz, porque no lo conforma ser un <em>best seller<\/em> o ganar dinero: <strong>\u00e9l quiere ser reconocido por sus pares como un novelista \u201cserio\u201d<\/strong>. Paul sufre un accidente, y es rescatado por una enfermera que se declara \u201csu fan n\u00famero uno\u201d. Annie Wilkes lo lleva a su casa en medio de las monta\u00f1as, cura sus heridas y\u2026 Y no les cuento m\u00e1s, por si no conocen el argumento.<\/p>\n<p>Pero vamos a hablar de algunas cuestiones que no resultan tan expl\u00edcitas en la pel\u00edcula, y que en el texto escrito se vuelven centrales.<\/p>\n<p>Porque <strong><em>Misery<\/em> <\/strong>es una especie de taller literario incorporado dentro de la ficci\u00f3n. Situ\u00e1ndose desde el punto de vista del protagonista, la novela\u00a0<strong>reflexiona sobre qu\u00e9 es literatura y qu\u00e9 no, sobre la importancia de la verosimilitud en la narraci\u00f3n, sobre la creaci\u00f3n de personajes, sobre los vericuetos de la trama, incluso sobre los aspectos m\u00e1s comerciales y hasta banales del mundo editorial.<\/strong> Por ejemplo: aparecen en el texto cap\u00edtulos que reproducen fragmentos del manuscrito de la novela sobre Misery Chastain que Sheldon se ve obligado a escribir bajo pena de muerte. Esos fragmentos, que el escritor tipea en una m\u00e1quina mec\u00e1nica y defectuosa \u2014le falta el tipo correspondiente a la letra ene, que Sheldon agrega a mano\u2014, narran la resurrecci\u00f3n de Misery, una historia diferente de la principal, que es el calvario de Paul Sheldon. As\u00ed, tenemos dos historias muy distintas, con dos estilos narrativos y tipogr\u00e1ficos completamente diferentes. Este juego gr\u00e1fico \u2014imposible en la pel\u00edcula, claro est\u00e1\u2014 no s\u00f3lo agrega al texto otro nivel ficcional, sino que colabora para dar mayor fuerza de credibilidad a la historia: <strong>hay una novela, protagonizada por un escritor, que contiene otra novela, protagonizada por su personaje estrella.<\/strong><\/p>\n<p>Y ahora les voy a mostrar unos p\u00e1rrafos impresionantes de esa genialidad que es <em>Misery<\/em>, y ojal\u00e1 que los disfruten tanto como yo: <strong>se trata del preciso instante en que Stephen King describe c\u00f3mo opera en Sheldon la inspiraci\u00f3n art\u00edstica.<\/strong><\/p>\n<p>En la vida real sucede lo mismo: una idea \u2014ese fantasma abstracto, intangible, que vaga por la mente del escritor\u2014 se va convirtiendo, gracias a las inefables sugestiones del Esp\u00edritu Santo, en una historia capaz de conmover a los lectores, que la sentir\u00e1n tan viva como la vida misma. <strong>En s\u00edntesis, la magia de la creaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<div id=\"attachment_1017361\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1017361\" src=\"https:\/\/storage.lacapitalmdp.com\/2025\/07\/misery.jpg\" alt='Dos p\u00e1ginas consecutivas de la novela \"Misery\", que ilustran los dos planos narrativos. ' width=\"4096\" height=\"3276\" srcset=\"https:\/\/storage.lacapitalmdp.com\/2025\/07\/misery.jpg 4096w, https:\/\/storage.lacapitalmdp.com\/2025\/07\/misery-300x410.jpg 300w, https:\/\/storage.lacapitalmdp.com\/2025\/07\/misery-1024x819.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 4096px) 100vw, 4096px\"><\/p>\n<p><em>Dos p\u00e1ginas consecutivas de la novela \u201cMisery\u201d, que ilustran los dos planos narrativos.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<h4><strong><em>Misery<\/em> <\/strong>de\u00a0Stephen King<\/h4>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>(Traducci\u00f3n de Mar\u00eda Mir; disponible en Lectulandia.com)<\/em><\/p>\n<p>Mir\u00f3 por la ventana, la barbilla en la palma de la mano. Ahora estaba completamente despierto, pensando r\u00e1pida e intensamente; pero sin percatarse del proceso. Las dos o tres capas superiores de su conciencia, esa parte de su mente que se ocupaba de asuntos como la \u00faltima vez que se hab\u00eda lavado la cabeza o si Annie vendr\u00eda o no a tiempo con su siguiente raci\u00f3n de droga, parec\u00eda haberse ausentado por completo de la escena, como si se hubiese alejado sigilosa a buscar un poco de salchich\u00f3n, de centeno o de algo semejante. Recib\u00eda mensajes sensoriales; pero no estaba haciendo nada con ellos, ni ve\u00eda lo que estaba viendo ni escuchaba lo que estaba oyendo.<\/p>\n<p>Otra parte de \u00e9l intentaba rabiosamente invocar ideas, las rechazaba, las combinaba, rehusaba las combinaciones. Sent\u00eda lo que estaba ocurriendo, pero no ten\u00eda contacto directo con ello, ni lo deseaba. All\u00e1 abajo, en los talleres, estaba todo muy sucio.<\/p>\n<p>Comprendi\u00f3 que lo que estaba haciendo ahora era TRATAR DE TENER UNA IDEA. Y tratar de tener una idea no es lo mismo que TENER UNA IDEA.<\/p>\n<p>Ese otro proceso, TRATAR DE TENER UNA IDEA, no era en modo alguno tan elevado ni tan exaltante, pero s\u00ed era igual de misterioso\u2026, e igual de necesario. Porque cuando uno escrib\u00eda una novela, casi siempre se atascaba en alguna parte y no ten\u00eda sentido esforzarse por continuar hasta que TUVIESE UNA IDEA.<\/p>\n<p>Cuando necesitaba tener una idea, su procedimiento habitual era ponerse el abrigo y salir a dar un paseo. Si no necesitaba la idea, se llevaba un libro. Reconoc\u00eda que el paseo constitu\u00eda en s\u00ed mismo un buen ejercicio, pero era aburrido. El libro se hac\u00eda imprescindible si no ten\u00eda a nadie con quien hablar mientras caminaba. Pero si lo que necesitaba era que le viniera una idea, el aburrimiento pod\u00eda tener en una novela empezada el mismo efecto que la quimioterapia en un paciente de c\u00e1ncer. (\u2026)<br \/>\nNunca hab\u00eda necesitado TENER UNA IDEA para empezar un libro, pero instintivamente comprend\u00eda que pod\u00eda hacerse.<\/p>\n<p>Estaba sentado en la silla, silencioso, con la barbilla en la mano mirando al establo. Si hubiese podido caminar, ya estar\u00eda all\u00e1 fuera. Se hallaba sentado, silencioso, casi adormecido, esperando que ocurriese algo, sin darse cuenta de nada, excepto de que estaban ocurriendo cosas all\u00e1 abajo, que edificios enteros de fantas\u00eda se estaban erigiendo, juzgando, condenando y demoliendo en un abrir y cerrar de ojos. Pasaron diez minutos. Quince. Ahora ella estaba pasando la aspiradora en la sala. Pero a\u00fan no cantaba. La oir\u00eda si lo hiciera. Esa otra cosa, un sonido inconexo que se introduc\u00eda en su cabeza y volv\u00eda a salir como el agua corriendo a trav\u00e9s de una tuber\u00eda.<\/p>\n<p>Al fin, los chicos de all\u00e1 abajo le lanzaron una luz, como hac\u00edan siempre tarde o temprano. Pobres microbios de all\u00e1 abajo, nunca paraban de reventarse las pelotas y \u00e9l no les envidiaba ni un poquito.<br \/>\nPaul empezaba a TENER UNA IDEA. Su conciencia regres\u00f3. HA LLEGADO EL M\u00c9DICO. Y cogi\u00f3 la idea como quien coge una carta de la ranura de la puerta destinada a la correspondencia (o, en este caso, del suelo). Empez\u00f3 a examinarla. Casi la rechaz\u00f3. \u00bfQu\u00e9 fue eso? \u00bfUn tenue gru\u00f1ido desde el taller de all\u00e1 abajo? La reconsider\u00f3, decidi\u00f3 que la mitad pod\u00eda aprovecharse.<\/p>\n<p>Una segunda luz, m\u00e1s radiante que la primera.<\/p>\n<p>Paul empez\u00f3 a tamborilear los dedos en el marco de la ventana, con inquietud. Alrededor de las once, empez\u00f3 a escribir a m\u00e1quina. Al principio iba muy despacio, tecleos espor\u00e1dicos seguidos de pausas, algunas hasta de quince segundos. Era como un archipi\u00e9lago visto desde el aire, una cadena de montecillos bajos, separados por grandes extensiones azules.<\/p>\n<p>Poco a poco, los espacios de silencio empezaron a acortarse y hab\u00eda ya ocasionales estallidos de tecleo. En la m\u00e1quina el\u00e9ctrica de Paul hubiesen sonado a Morse, pero el ruido de la Royal era m\u00e1s espeso, activamente desagradable.<\/p>\n<p>Por unos momentos, no escuch\u00f3 la voz de Ducky Daddles de la m\u00e1quina. Al llegar al final de la primera p\u00e1gina, se estaba calentando. Cuando termin\u00f3 la segunda, iba a toda marcha.<\/p>\n<p>Al cabo de un rato, Annie apag\u00f3 la aspiradora y se qued\u00f3 mir\u00e1ndolo desde la puerta. Paul ignoraba que se hallase all\u00ed.<\/p>\n<p>Ni siquiera sab\u00eda que estaba \u00e9l. Al fin hab\u00eda escapado. Se encontraba en el patio de la iglesia de Little Dunthorpe respirando el aire h\u00famedo de la noche, oliendo a musgo, a tierra y a niebla. Oy\u00f3 el reloj de la torre del templo presbiteriano dando las dos y lo meti\u00f3 en la historia sin perder ni una campanada. Cuando era muy bueno, pod\u00eda ver a trav\u00e9s del papel, ahora pod\u00eda.<\/p>\n<p>Annie le observ\u00f3 durante largo rato. Se fue al cabo de un momento. Su marcha, sus andares eran pesados; pero Paul no se enter\u00f3.<\/p>\n<p>Trabaj\u00f3 hasta las tres de la tarde, y a las ocho le pidi\u00f3 que le ayudase a volver a la silla. Escribi\u00f3 otras tres horas, aunque a las diez de la noche el dolor hab\u00eda empezado a ponerse bastante feo. Annie entr\u00f3 a las once. \u00c9l le solicit\u00f3 otro cuarto de hora.<\/p>\n<p>\u2014No, Paul, ya es suficiente. Est\u00e1 blanco como la sal.<\/p>\n<p>Lo meti\u00f3 en la cama y, al cabo de tres minutos, se sumi\u00f3 en el sue\u00f1o. Durmi\u00f3 toda la noche por primera vez desde que hab\u00eda salido de la nube gris, y tambi\u00e9n por primera vez no tuvo sue\u00f1os extra\u00f1os.<br \/>\nHab\u00eda estado so\u00f1ando despierto.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div>Por Nomi Pendzik\u00a0 Indiscutido best seller desde hace d\u00e9cadas, Stephen King es un escritor tan amado como rechazado. Hay quienes no dejan libro suyo sin alabar, y quienes lo miran siempre con sonrisa de perdonavidas. 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