{"id":8786,"date":"2025-06-25T12:09:05","date_gmt":"2025-06-25T12:09:05","guid":{"rendered":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/?p=8786"},"modified":"2025-06-25T12:09:05","modified_gmt":"2025-06-25T12:09:05","slug":"itinerarios-de-lectura-elogio-de-la-perseverancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/?p=8786","title":{"rendered":"Itinerarios de lectura: Elogio de la perseverancia"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><em><strong>Por Nomi Pendzik<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Los amantes del cine de Quentin Tarantino recordar\u00e1n seguramente la escena de <strong>\u2018Kill Bill I<\/strong>\u2018 (EE.UU., 2003) en que la protagonista, interpretada por Uma Thurman, despierta en un hospital, despu\u00e9s de varios a\u00f1os de coma. Una vez que se venga de Buck, enfermero que la \u201calquilaba\u201d para que los tipos se vaciaran en ella, huye de su habitaci\u00f3n, y ahora despatarrada en el asiento trasero de un auto robado, procura salir de la par\u00e1lisis concentr\u00e1ndose en sus pies, y repitiendo como un mantra la frase <strong>\u201cMueve tu pulgar\u201d<\/strong> (textualmente, \u2018Wiggel your big toe\u2019). Lo consigue unas trece horas y varias escenas m\u00e1s tarde. Lo que quiz\u00e1 no sepan los fans de \u2018Kill Bill\u2019 es que <strong>la idea y la frase son un homenaje que rinde Tarantino a una de las m\u00e1s emotivas pel\u00edculas del genial director John Ford: \u2018The Winds of Eagles\u2019 <\/strong>(Alas de \u00e1guila, en Argentina; EE.UU., 1957).<\/p>\n<p><strong>\u2018Alas de \u00e1guila\u2019 es una cari\u00f1osa biograf\u00eda que Ford nos cuenta sobre su amigo Frank \u201cSpig\u201d Wead (1895-1947), reconocido pionero de la aviaci\u00f3n naval de Estados Unidos<\/strong>. Vaya paradoja, no fue un accidente propio de su profesi\u00f3n lo que en 1926 le dej\u00f3 al intr\u00e9pido piloto una lesi\u00f3n espinal incapacitante, sino una rodada por las escaleras de su casa cuando iba a averiguar el porqu\u00e9 del llanto de sus hijas. En consecuencia, no le qued\u00f3 m\u00e1s opci\u00f3n que aceptar el retiro de la Armada. Sin embargo, <strong>Wead logr\u00f3 reponerse de su par\u00e1lisis y se dedic\u00f3 a otra pasi\u00f3n que despuntaba en \u00e9l: la escritura de ficci\u00f3n.<\/strong> Devino as\u00ed en un exitoso cuentista y dramaturgo, guionista de m\u00e1s de treinta pel\u00edculas \u2013varias de ellas filmadas por Ford mismo\u2013; incluso cosech\u00f3 un par de nominaciones al Oscar.<\/p>\n<p>\u2018Alas de \u00e1guila\u2019 muestra un panorama completo de la vida de Wead, desde su desaforado fervor por los aviones hasta las desavenencias conyugales \u2013la fabulosa Maureen O\u2019Hara interpreta a la esposa\u2013, y desde su amor por sus hijas hasta la amistad con John Ford, representado por el camale\u00f3nico Ward Bond, que se ve id\u00e9ntico a Ford, con el sombrero, la pipa, los anteojos\u2026 \u00a1y en el despacho mismo del director en Hollywood, despacho que hace muy poco recre\u00f3 Steven Spielberg en el final de \u2018Los Fabelman\u2019!<\/p>\n<p>Pero no nos alejemos de lo que quer\u00eda contarles. Dec\u00edamos que, despu\u00e9s del accidente, Wead no pod\u00eda volver a la Armada, pero reconstruy\u00f3 su vida convirti\u00e9ndose en un afamado escritor. Y, si bien nunca lleg\u00f3 a caminar igual que antes, logr\u00f3 incluso participar, despu\u00e9s del ataque a Pearl Harbour, en acciones militares.<strong> \u00bfY c\u00f3mo super\u00f3 su invalidez? Con un extraordinario esfuerzo de perseverancia. Como a Stephen King, lo salv\u00f3 la literatura.<\/strong><\/p>\n<p>En la pel\u00edcula, guionada por Frank Fenton, William Haines y el mismo Wead, el protagonista \u2013magistralmente encarnado por un John Wayne conmovedor, en una de sus mejores actuaciones\u2013 yace boca abajo en una cama de hospital, imposibilitado de moverse; lo \u00fanico que puede hacer es hablar y tomar l\u00edquidos gracias a un sorbete. Su amigo y camarada \u201cJughead\u201d Carson (Dan Dailey) lo acompa\u00f1a siempre y le propone un tratamiento diferente del de los m\u00e9dicos, que casi lo han desahuciado. De ac\u00e1 viene la expresi\u00f3n \u201cVoy a mover el pulgar\u201d, que Tarantino cita en los labios de su protagonista. La voz de Wayne, que al comienzo parece surgir desde el abismo de la depresi\u00f3n, se va transformando, a medida que su amigo le explica el procedimiento psicol\u00f3gico, y a medida que \u00e9l mismo se va compenetrando con lo que tiene que hacer: <strong>\u201cMover el pulgar\u201d. La frase, que repiten una y otra vez, incluso por momentos cant\u00e1ndola, contiene toda una filosof\u00eda de vida, y funciona como un conjuro que le permitir\u00e1 a Wead volver a la acci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Adem\u00e1s de recomendarles que disfruten la biograf\u00eda y los escritos de este escritor de raza, quiero contarles que estoy viviendo un proceso similar al de nuestro autor de esta quincena. Hace un par de meses sufr\u00ed un accidente de ciclismo. \u00bfResultado? Una pierna rota y bastante tiempo de rehabilitaci\u00f3n. Y si bien mi lesi\u00f3n \u2013quebradura de tibia, rodilla pulverizada\u2013 no se acerca en gravedad a la de Wead, admiro su superaci\u00f3n por v\u00eda de la literatura, y valoro desde el coraz\u00f3n el impresionante empuje que aportan quienes d\u00eda a d\u00eda me ayudan en la convalecencia y me dan alas para seguir volando. Por eso dedico esta nota a mis doctores Deganutti y Soul\u00e9, a las enfermeras Anal\u00eda, Micaela y las hermanas Manfrin, a mi kinesi\u00f3logo Agust\u00edn Sullivan y su equipo, al personal de la Cl\u00ednica Col\u00f3n y de las ambulancias Sara. Un lugar aparte merecen mi familia, mis editores, y los amigos, que no me abandonan jam\u00e1s. Y en el sitio m\u00e1s destacado pongo a mi John Wayne personal: Marcelo di Marco, mi maravilloso esposo y \u00e1ngel guardi\u00e1n. \u00c9l, como Carson en la pel\u00edcula, no s\u00f3lo me acompa\u00f1a continua y amorosamente, sino que no deja de alentarme para que mueva \u201cmi\u201d pulgar.<\/p>\n<p><strong>A quienes participan de un trance semejante al m\u00edo, les recuerdo este ejemplo de constancia, paciencia, cari\u00f1o y perseverancia. Insisto: la literatura salva.<\/strong><\/p>\n<p>***<\/p>\n<h4><strong>\u201cAlas de \u00e1guila\u201d de Frank Wead<\/strong><br \/>\n(fragmento del guion de la pel\u00edcula hom\u00f3nima)<\/h4>\n<p>DOCTOR: (En el quir\u00f3fano, durante la operaci\u00f3n) Spig, \u00bfpuedes ver algo?<br \/>\nWEAD: No.<br \/>\nCARSON: Se ha lanzado en picado. Hola. \u00bfQu\u00e9 ocurre, Sr. Wead? \u00bfNunca vas a ganar una pelea?<br \/>\nWEAD: Carson, siempre intentando mantenerme con vida.<br \/>\nCARSON: As\u00ed es.<br \/>\nWEAD: Lo est\u00e1s haciendo, gracias.<br \/>\nCARSON: De nada.<br \/>\nWEAD (al m\u00e9dico): S\u00e1calo de aqu\u00ed.(\u2026)<br \/>\nCARSON (a Wead, que est\u00e1 acostado boca abajo, inm\u00f3vil): Voy a ayudarte a superar este peque\u00f1o problema.<br \/>\nWEAD: Oye, \u00bfsabes en qu\u00e9 l\u00edo est\u00e1s metido?<br \/>\nCARSON: S\u00ed. Lo estuve averiguando toda la noche, y ahora te voy a informar.<br \/>\nWEAD: Bueno, adelante, informa.<br \/>\nCARSON: Muy bien. Mira, esto es una m\u00e9dula espinal. Es como el cable principal de cualquier circuito trif\u00e1sico. Cuando bajaste por las escaleras, rompiste cinco sextos.<br \/>\nWEAD: \u00bfSe puede empalmar?<br \/>\nCARSON: Oh, estos gru\u00f1idores te dir\u00e1n que no se puede hacer, pero yo te digo que s\u00ed. \u00bfRecuerdas que el manual dec\u00eda que no pod\u00eda empalmar el cable del tim\u00f3n?<br \/>\nWEAD: Queda un sexto.<br \/>\nCARSON: Correcto. Eso ser\u00e1 suficiente. Vamos a aprender que una sexta parte sirve para llevar la carga hasta estos circuitos de alimentaci\u00f3n.<br \/>\nSabes, estos m\u00e9dicos de aqu\u00ed nunca vieron ning\u00fan cable en un poste de magneto defectuoso.<br \/>\nWEAD: Es cierto. (Al m\u00e9dico) Doctor, lo o\u00edste. Me da una oportunidad.(\u2026)<br \/>\nCARSON: \u00bfListo para empezar?<br \/>\nWEAD: \u00bfPor qu\u00e9 no?<br \/>\nCARSON: De acuerdo. Ahora, ese cerebro tuyo es como un generador. Vamos a generar esa energ\u00eda justo m\u00e1s all\u00e1 de esa rotura en tu m\u00e9dula espinal\u2026, hasta aqu\u00ed abajo, hasta estos circuitos alimentadores que llaman nervios.<br \/>\nAhora, vamos a empezar con este pulgar izquierdo. \u00bfLo sientes?<br \/>\nWEAD: No.<br \/>\nCARSON: Bueno, en fin, eso es todo. Ahora, empieza a decir: \u201cVoy a mover ese pulgar\u201d. Vamos, se\u00f1or, dilo. \u00a1Mu\u00e9vete!<br \/>\nWEAD: \u00a1Mu\u00e9vete, peque\u00f1o mu\u00f1\u00f3n!<br \/>\nCARSON: No, dilo bien. Dilo bien. Vamos, dilo, se\u00f1or. \u201cVoy a mover ese pulgar\u201d, dilo.<br \/>\nWEAD: Voy a mover ese pulgar.<br \/>\nCARSON: Est\u00e1 bien, dilo otra vez.<br \/>\nWEAD: Voy a mover ese pulgar.<br \/>\nCARSON: Est\u00e1 bien, m\u00e1s alto.(\u2026)<br \/>\nWEAD: Voy a mover ese pulgar.<br \/>\nCARSON: Vamos, cr\u00e9elo.<br \/>\nWEAD: Voy a mover ese pulgar.<br \/>\nCARSON: Y otra vez.<br \/>\nWEAD: Voy a mover ese pulgar. (\u2026)<br \/>\nCARSON: Bueno, ya basta. Descansa un poco.<br \/>\nWEAD: \u00bfPas\u00f3 algo?<br \/>\nCARSON: Bueno, todav\u00eda no. Pongamos un poco de aceite en el c\u00e1rter. (Le convida whisky.) Ahora, no te impacientes. Tenemos mucho tiempo, se\u00f1or Wead. Empieza a decirlo otra vez: \u201cVoy a mover ese dedo\u201d.<br \/>\nWEAD: Voy a mover ese dedo. (\u2026)<br \/>\nCARSON: C\u00f3mo no pens\u00e9 en esto antes. Espere a que vea esto, se\u00f1or Wead. (Pone un espejo desde el cual Wead ve sus propios pies).<br \/>\nTenemos esto bajo control. D\u00edgame, \u00bfqu\u00e9 ve ah\u00ed?<br \/>\nWEAD: Dolores, cuarto 8.<br \/>\nCARSON: No, no, no. Aqu\u00ed abajo, aqu\u00ed abajo. \u00bfVes esto? (Se\u00f1ala los pies de Wead.)<br \/>\nWEAD: S\u00ed.<br \/>\nCARSON: Muy bien, mira esto. \u00bfVes tu dedo?<br \/>\nWEAD: S\u00ed.<br \/>\nCARSON: Muy bien, no lo pierdas de vista. Ahora, empecemos. Vamos, lo mismo de siempre. \u201cVoy a mover ese pulgar.\u201d Adelante. \u00a1A escucharte!<br \/>\nWEAD: Voy a mover ese dedo.<br \/>\nCARSON: \u00a1Oh, tienes que hacerlo!<br \/>\nWEAD: Voy a mover ese dedo, muchacho.<br \/>\nCARSON: Todos los hijos de Dios tienen dedos en los pies. As\u00ed que mu\u00e9velo.<br \/>\nWEAD: Todos los hijos de Dios tienen dedos en los pies. Vamos a moverlos. (\u2026)<br \/>\nDOCTOR: \u00bfSigues con eso? Johnny, \u00bfsabes? Puedes excederte con esos ejercicios.<br \/>\nWEAD: \u00bfQuieres decir que podr\u00eda suicidarme?<br \/>\nDOCTOR: No, solo digo que podr\u00edas excederte con el trabajo.<br \/>\nWEAD: Bueno, ya no me importa mucho c\u00f3mo sea. Pero uno de nosotros va a ceder, o yo o ese dedo gordo.<br \/>\nDOCTOR: Puede que tengas raz\u00f3n. Duermes mejor, comes mejor. (\u2026)<br \/>\nCARSON: Usa tu cerebro como generador, \u00bfvale? Vamos a llevar esa energ\u00eda hasta abajo, justo aqu\u00ed abajo, a estos nervios alimentadores. Justo\u2026 Justo aqu\u00ed. \u00bfDe acuerdo? \u00bfCaptaste la idea? Bien, ahora, concentr\u00e9monos. Eso es, esa es la idea\u2026 (Mira el pie de Wead). Se movi\u00f3.<br \/>\nWEAD: \u00bfQu\u00e9?<br \/>\nCARSON: (A la enfermera) Se\u00f1orita\u2026 Se\u00f1or Wead, yo\u2026 Vi\u2026 El pie. Hazlo otra vez.<br \/>\nWEAD: \u00bfQu\u00e9?<br \/>\nCARSON (emocionado): Se movi\u00f3\u2026 Se movi\u00f3\u2026 Se\u2026 Oiga, enfermera, doctor, \u00bfalguien\u2026? Se movi\u00f3. \u00a1Movi\u00f3 el pulgar, se\u00f1orita Crumley!<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div>Por Nomi Pendzik Los amantes del cine de Quentin Tarantino recordar\u00e1n seguramente la escena de \u2018Kill Bill I\u2018 (EE.UU., 2003) en que la protagonista, interpretada por Uma Thurman, despierta en un hospital, despu\u00e9s de varios a\u00f1os de coma. 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