{"id":3861,"date":"2025-04-14T22:23:01","date_gmt":"2025-04-14T22:23:01","guid":{"rendered":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/?p=3861"},"modified":"2025-04-14T22:23:02","modified_gmt":"2025-04-14T22:23:02","slug":"el-voluntariado-argentino-por-dentro-de-africa-a-traves-del-testimonio-de-una-pampeana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/?p=3861","title":{"rendered":"El voluntariado argentino por dentro de \u00c1frica, a trav\u00e9s del testimonio de una pampeana"},"content":{"rendered":"\n<p>Jimena, desde chiquita, ten\u00eda un sue\u00f1o. Y, de grande, lo pudo cumplir. No fue un sue\u00f1o f\u00e1cil. No fue un sue\u00f1o c\u00f3modo. Todo lo contrario. Ni tampoco fue un anhelo com\u00fan. Era, nada menos, que conocer \u00c1frica. Pero no como turista. Sino desde adentro, desde la ra\u00edz y con el fuerte objetivo de ayudar. En lo que pudiera.<\/p>\n\n\n\n<p>Su nombre es Jimena Moyano Gonz\u00e1lez, naci\u00f3 en la localidad de Catril\u00f3 y vivi\u00f3 una infancia y adolescencia feliz como cualquier otra chica. \u201cDesde chica ten\u00eda el sue\u00f1o de conocer \u00c1frica, pero no como turista\u201d, rememora la joven en conversaci\u00f3n con Caldenia. Quer\u00eda ver c\u00f3mo era vivir en un continente que parece estar olvidado por el resto del planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando termin\u00f3 la secundaria, estudi\u00f3 y luego comenz\u00f3 a trabajar en la Facultad de Agronom\u00eda de la Universidad Nacional de La Pampa.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus d\u00edas transcurr\u00edan como los de cualquier otra joven en la capital pampeana. Sin embargo, ese fuego interno por \u00c1frica permanec\u00eda dentro suyo como un sue\u00f1o que no la soltaba.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEmpec\u00e9 a buscar contactos, conoc\u00ed a alguien que viv\u00eda en Sierra Leona, pero la cosa es que ten\u00eda que pasarme all\u00e1 como m\u00ednimo dos a\u00f1os. Yo tengo un trabajo al que no puedo renunciar, vivo de mi trabajo. Ten\u00eda que ser un tiempo acotado, limitado a un per\u00edodo de vacaciones de un mes. No era sencillo\u201d, recuerda.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta que un d\u00eda, Jimena encontr\u00f3 lo que ser\u00eda la punta de lanza que marcar\u00eda su destino.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMe enter\u00e9 de que hab\u00eda una religiosa de estos pagos, Gisela Klundt, que viv\u00eda en Zambia\u201d. Esa hermana era pampeana, de Ataliva Roca. Sinti\u00f3 que hab\u00eda dado en la tecla. La iba a contactar. Reci\u00e9n empezaba el a\u00f1o 2020. Y Gisela, hab\u00eda sido enviada a una misi\u00f3n a Zambia, por tres meses.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSu congregaci\u00f3n depende de Italia y la envi\u00f3 a misionar durante tres meses a Chirundu, un pueblito en el sur del pa\u00eds, en la frontera con Zimbabue. Ten\u00eda Instagram y decid\u00ed escribirle por ah\u00ed y contarle lo que quer\u00eda hacer. Apenas empezamos a hablar comenz\u00f3 la pandemia y no pudo hacerse nada. Pero seguimos en contacto. Su misi\u00f3n de tres meses se transform\u00f3 en residencia permanente. Ella vive all\u00ed desde entonces y dice que decidi\u00f3 entregarles a esos africanos su vida. En 2024 yo cumpl\u00eda 40 a\u00f1os y enfrentaba un dilema existencial. Hacer lo que siempre hab\u00eda deseado. Me dije que se me estaba pasando la vida sin hacer realidad mi sue\u00f1o de ir a \u00c1frica. Quer\u00eda concretar ese voluntariado con ese grupo de hermanas. Insist\u00ed, volv\u00ed a hablarle a Gisela y ella lo consult\u00f3 con su superiora y \u00a1me autorizaron a ir!\u201d, recuerda.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue al d\u00eda siguiente cuando Jimena, \u201cJime para sus amigos\u201d, sac\u00f3 los pasajes para arrancar lo que define \u201cun gran proyecto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sali\u00f3 de Santa Rosa el 26 de diciembre del 2024 y el 27 ya ten\u00eda el pasaje para Zambia.<\/p>\n\n\n\n<p>El vuelo fue de Ezeiza a San Pablo y de San Pablo a Etiop\u00eda donde pas\u00f3 una noche para el d\u00eda siguiente ir a Lusaka, la capital de Zambia, donde lleg\u00f3 el 30 de diciembre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSiempre me llam\u00f3 la atenci\u00f3n \u00c1frica. Su cultura, tan opuesta a la nuestra. No es un continente tenido en cuenta. Recuerdo, lo m\u00e1s lindo que vi fueron las misas cat\u00f3licas que eran hermosas, con mucha gente, danzas, vestimentas hermosas. Estuve, por ejemplo, en las misas de a\u00f1o nuevo, donde bailan, cantan y todo es alegr\u00eda\u00bb, cuenta Jimena.<\/p>\n\n\n\n<p>Zambia est\u00e1 emplazado en el profundo coraz\u00f3n africano, entre pa\u00edses como Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo, Angola, Mozambique y Tanzania. Sin salida al mar, con una poblaci\u00f3n de unos 19,5 millones de habitantes (de ellos solo unos 70 mil son blancos o descendientes de europeos), una tasa de nacimiento de 5 hijos por mujer y un nivel de alfabetizaci\u00f3n del 80 por ciento.<\/p>\n\n\n\n<p>Es un pa\u00eds independiente del Reino Unido desde el a\u00f1o 1964. La rep\u00fablica es una excepci\u00f3n en \u00c1frica porque ha tenido pac\u00edficos traspasos de poder. Eso la convierte en uno de los pa\u00edses m\u00e1s estables del continente.<\/p>\n\n\n\n<p>Jimena cuenta todo lo que vio al llegar a la aldea africana donde iba a empezar a trabajar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEsta misi\u00f3n, a la que fui yo, es en una aldea donde la idea es ir hacer lo que sea para ayudar. Esta misi\u00f3n, por ejemplo, depende de Italia, y Gisela, otro chico llamado Lolo y yo fuimos los tres primeros argentinos en estar en el lugar\u201d, dice.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLo que m\u00e1s recuerdo es que hac\u00eda mucho calor, h\u00famedo y lo sufr\u00ed un mont\u00f3n. Al principio lo viv\u00ed todo con mucha ansiedad. Me fue a buscar Gisela, con una voluntaria de Italia, y ah\u00ed empec\u00e9 el a\u00f1o nuevo aunque all\u00e1 no se festeja nada\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abAh\u00ed empez\u00f3 el trabajo en el territorio. Al d\u00eda siguiente que llegu\u00e9 fui a conocer a las nenas del hogar. Yo viv\u00eda en Chirundu, frontera con Zimbabue, a 140 kil\u00f3metros de Lusaka. Ten\u00edamos un predio grande, una casa de voluntarios, el hospital de la misi\u00f3n, el hogar de las ni\u00f1as, nuestra casa, y la casa de cinco hermanas que viven ah\u00ed a unas cinco cuadras de la iglesia. Los primeros d\u00edas que conoc\u00ed a las nenas iba viendo casos terribles, extremos, a veces ve\u00eda cosas que me paralizaban. Por ejemplo, nenes con discapacidad mental, retrasos, desnudos, como no hay agua, andan desnudos. Si se ponen ropa, no tiene sentido, porque no tienen c\u00f3mo lavarla. Vi nenes piel y hueso, sin agua ni comida, una pobreza extrema\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuando llegu\u00e9 empezaban las clases. Gisela maneja distintos programas de entrega de \u00fatiles y familias del pueblo ven\u00edan a buscarlos. Una de las cosas que m\u00e1s me impact\u00f3 es que de una goma tuve que cortarla en tres para d\u00e1rsela a tres chicos. All\u00e1 la subsistencia es total, los adultos para sobrevivir siembran ma\u00edz blanco, hacen una comida que se llama shima que es similar a la polenta nuestra y eso comen desde que nacen. El agua viene del r\u00edo y no es potable sino que la toman directo del r\u00edo. Yo me ba\u00f1aba con ese agua. All\u00e1 no hay Estado ni presente ni ausente. En el pueblo, por ejemplo, el cami\u00f3n de la basura nunca pasa\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El impacto de Jimena al ver todo lo que ve\u00eda en la aldea le generaba todo el tiempo cambios en su manera de ver las cosas. \u201cMe empec\u00e9 a dar cuenta que nos quejamos por cualquier cosa, cuando vas all\u00e1 y ves lo que vi, te das cuenta que somos muy afortunados y no nos damos cuenta\u201d, destaca.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa mayor\u00eda de los chicos va a la escuela y los adultos siembran ma\u00edz a mano. Y venden verduras, hacen carb\u00f3n y lo venden\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEmpec\u00e9 a valorar todo al 100 por ciento. Por ejemplo valorar abrir el agua y tomar, tener un orden, que las calles tengan asfalto. Sin dudas, que en todo el mundo hay pobreza pero all\u00e1 por ejemplo no conocen ni sus derechos. Est\u00e1n todos en la misma y el hambre es real. Ellos (por los chicos) te piden comida. Recuerdo que \u00edbamos en la camioneta de Chirundu a la aldea y hab\u00eda dos nenitos al borde de la ruta que nos hac\u00edan la se\u00f1a de comer con las manos. Yo casi me muero. Y Gisela me dec\u00eda que era as\u00ed todo el tiempo. Ellos no te piden plata ni nada solo comida y agua. Hubo momentos en Zambia donde la cabeza no me paraba y yo no pod\u00eda hacer nada y me preguntaba c\u00f3mo puede ser. All\u00e1 se come todo, hasta las piedras, que tienen minerales por eso me da cosa siempre cuando la gente se queja\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abTodos fueron muy amables. Cuando la ven a Gisela, por ejemplo, es como si vieran a Dios caminando. Nunca vi violencia aunque hay que tener ciertos recaudos. En la capital, sin embargo, me aconsejaron no ir sola\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Jimena r\u00ede, se emociona, trata de recordar cada una de las vivencias en \u00c1frica. \u201cVoy a volver en unos cuatro o cinco a\u00f1os, me gustar\u00eda ver a las nenas, c\u00f3mo crecieron y c\u00f3mo est\u00e1n\u201d, sostuvo entre l\u00e1grimas de emoci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Jimena trata de rescatar cada una de las experiencias y personas que el camino le cruz\u00f3 a\u00fan en las condiciones m\u00e1s extremas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella lo vivi\u00f3, lo palp\u00f3 y hasta lo sufri\u00f3 en carne propia. Trajo consigo una mochila llena de sentimientos, recuerdos y ganas de volver para ayudar a quienes m\u00e1s lo necesitan. Como siempre lo pens\u00f3. Como siempre lo quiso. Como lo hizo. Sin dudarlo ni un segundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jimena, desde chiquita, ten\u00eda un sue\u00f1o. Y, de grande, lo pudo cumplir. No fue un sue\u00f1o f\u00e1cil. 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