{"id":13119,"date":"2025-11-23T12:02:17","date_gmt":"2025-11-23T12:02:17","guid":{"rendered":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/?p=13119"},"modified":"2025-11-23T12:02:17","modified_gmt":"2025-11-23T12:02:17","slug":"itinerarios-de-lectura-cosas-de-chicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/?p=13119","title":{"rendered":"Itinerarios de lectura: \u00bfCosas de chicos?"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><em>Por Nomi Pendzik<\/em><\/p>\n<p><strong>La infancia ha sido siempre territorio f\u00e9rtil para desenterrar de ella tesoros sentimentales dignos de ser convertidos en arte.<\/strong> A veces los tesoros desenterrados duelen como si las heridas siguieran sangrando; otras, en cambio, paladeamos en ellos la agridulce nostalgia del para\u00edso perdido.<\/p>\n<p><strong>Una de las dificultades que plantea para los escritores este abrevar en la infancia es c\u00f3mo convertir un recuerdo \u2013bueno o malo, para el caso da lo mismo\u2013 en un cuento o en una novela; es decir, en un texto que no se quede en la mera an\u00e9cdota.<\/strong> En algunos casos es preciso despegarse de la realidad y agregarle escenas a esa historia ver\u00eddica, o exprimirla para desarrollar alg\u00fan aspecto que intervenga mejor en el dise\u00f1o de la trama. En otros, la narraci\u00f3n est\u00e1 servida casi de principio a fin. Se trata apenas de darle una vuelta de tuerca a la an\u00e9cdota. En este sentido, <strong>no interesa tanto atenerse a la realidad de los hechos, sino contarlos de modo tal que puedan trascender esa realidad, para volverse literatura.<\/strong><\/p>\n<p>Es importante adem\u00e1s determinar cu\u00e1nto tiempo ha pasado desde los hechos narrados hasta el momento en que se narran. <strong>El tono cambiar\u00e1 si los relata un adolescente, un adulto o un anciano. Tambi\u00e9n cambiar\u00e1, probablemente, la visi\u00f3n que el personaje tenga de los hechos<\/strong>, si el tiempo transcurrido le permite al narrador revisar o revisitar esos momentos.<\/p>\n<p><strong>Y otro elemento para tomar en cuenta es lo que podr\u00edamos llamar la distancia emocional con que el narrador trabaja esas memorias.<\/strong> \u00bfSe emociona, o se contiene? \u00bfProvoca alg\u00fan sentimiento en el lector, o lo deja fr\u00edo? \u00bfLo aleja, o bien le propone un paseo a su propia infancia para rescatar alg\u00fan tesoro oculto?<\/p>\n<p><strong>Todas estas cuestiones se despliegan en el texto que les presento hoy. Se trata de un relato del talentoso narrador y actor marplatense Luis Moretti.<\/strong> Me lo cedi\u00f3 expresamente para esta secci\u00f3n, generosidad que le agradezco con especial afecto.<br \/>\nVayamos juntos entonces a rescatar tesoros, veamos c\u00f3mo las cosas de chicos se vuelven grandes en cuanto las narra un autor comprometido con el pasado y la palabra.<\/p>\n<hr>\n<h4><strong>\u201cCarritos a rulemanes\u201d de Luis Moretti<\/strong><\/h4>\n<p>Anoche, despu\u00e9s de preparar el traje, la camisa y los zapatos que hoy me pondr\u00eda para ir al banco a trabajar, me acost\u00e9 rememorando la charla que hab\u00eda tenido con mis hijos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUstedes creen que no tuve infancia?<\/p>\n<p>\u2014Y, sin la Play ni internet\u2026 \u2014dijo Walter\u2014, no s\u00e9 a qu\u00e9 jugabas.<\/p>\n<p>\u2014Disfrut\u00e1bamos un mont\u00f3n en la calle: jug\u00e1bamos al f\u00fatbol, a las bolitas\u2026 Pero lo que m\u00e1s nos gustaba era correr carreras con los carritos a rulemanes.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCarritos a rulemanes?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, los arm\u00e1bamos nosotros mismos, con una tabla rectangular montada sobre dos ejes de madera perpendiculares: uno fijo atr\u00e1s, y otro m\u00f3vil en la delantera, para doblar \u2014ejemplifiqu\u00e9 con ademanes\u2014. En los extremos, los rulemanes oficiaban de ruedas. \u00bfMe siguen?<br \/>\nChristian y Walter asintieron.<\/p>\n<p>\u2014Pobre mi vieja \u2014dije\u2014: c\u00f3mo me retaba cuando volv\u00eda con los pantalones rotos por sentarme sobre los tornillos que un\u00edan el eje trasero con la madera, y con los talones de las zapatillas gastados por frenar contra el asfalto.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfFrenaban con las zapatillas? \u2014Walter me miraba incr\u00e9dulo.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed y no. Ahora les cuento. Salir con el carrito era un momento m\u00e1gico, y mi carrito era una joya. Porque mi hermano era un ingeniero construyendo esos carritos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEl t\u00edo Jos\u00e9? \u2014se sorprendi\u00f3 Christian.<\/p>\n<p>\u2014El mismo. En esa \u00e9poca, en la F\u00f3rmula Uno, corr\u00edan los Tyrrell de seis ruedas. Y el t\u00edo, emulando a esas maravillas, arm\u00f3 el primer carrito del barrio con doble eje delantero, de seis rulemanes y con doble sistema de frenos. Uno de los frenos era una madera atornillada a los laterales de la tabla, que accion\u00e1bamos como una palanca. Y en el eje delantero colocaba unas tiras de goma que rozaban contra el asfalto cuando baj\u00e1bamos el tal\u00f3n. \u2014Sonre\u00ed, nost\u00e1lgico\u2014. Igual destroz\u00e1bamos las zapatillas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY d\u00f3nde consegu\u00edan los rulemanes?<\/p>\n<p>\u2014Recorr\u00edamos talleres y f\u00e1bricas, y nos regalaban los que quedaban fuera de uso. \u00a1Y c\u00f3mo los cuid\u00e1bamos! Al terminar cada carrera, retir\u00e1bamos los rulemanes, y los pon\u00edamos en remojo en un recipiente con kerosene. Tambi\u00e9n control\u00e1bamos el estado del eje trasero, los frenos, las luces.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 luces? \u2014dijo Walter\u2014. Dejame de joder, pap\u00e1.<\/p>\n<p>\u2014Eran decorativas nom\u00e1s. El Gordo las pon\u00eda para darse corte.<\/p>\n<p>\u2014O sea que estaban al pedo \u2014Christian disfrutaba provoc\u00e1ndome.<\/p>\n<p>\u2014Formaban parte del ritual. Esas carreras ten\u00edan un no s\u00e9 qu\u00e9, \u00bfvieron? Se los cuento y me emociono. Pero el que no lo vivi\u00f3 no lo entiende.<\/p>\n<p>\u2014Contanos de las carreras.<\/p>\n<p>\u2014Primero clasific\u00e1bamos. No me miren as\u00ed: \u00e9ramos muy serios. \u00bfVieron la calle Sol\u00eds? En la esquina de Juramento, hay una loma de unos cinco metros de largo. Ah\u00ed larg\u00e1bamos, doblando a contramano por Sol\u00eds.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEncaraban a los autos de frente? \u2014dijo Walter, agarr\u00e1ndose la cabeza.<\/p>\n<p>\u2014Era a prop\u00f3sito: as\u00ed nos asegur\u00e1bamos de esquivarlos.<\/p>\n<p>\u2014Estaban relocos \u2014confirm\u00f3 Christian.<\/p>\n<p>Me re\u00ed, y segu\u00ed explicando:<\/p>\n<p>\u2014A mitad de cuadra, se paraba uno de nosotros con un cron\u00f3metro, y tomaba el tiempo cuando el carrito pasaba por delante de \u00e9l. Los tiempos se registraban, y se conformaba el orden de largada. La cosa era al rev\u00e9s que en las carreras de verdad: el m\u00e1s r\u00e1pido largaba desde atr\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Y eso por qu\u00e9 \u2014Walter no quer\u00eda perderse ning\u00fan detalle.<\/p>\n<p>\u2014Porque arm\u00e1bamos dos hileras, y el que largaba desde atr\u00e1s cobraba m\u00e1s impulso por la mayor altura de la loma. \u00bfMe explico?<\/p>\n<p>Walter asinti\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Despu\u00e9s nos coloc\u00e1bamos en posici\u00f3n de largada. \u00c9ramos una banda: el Colorado, Ale, el Turco, Carozo, Fernando. Y ahora viene lo mejor. Porque todav\u00eda no les cont\u00e9 nada del p\u00fablico.<\/p>\n<p>\u2014Dale, pap\u00e1. \u00bfQu\u00e9 p\u00fablico?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPero ustedes creen que \u00e9ramos s\u00f3lo unos pendejos molestando a los vecinos? No, queridos. Nosotros corr\u00edamos con p\u00fablico.<br \/>\nMe causaba gracia ver sus caras.<\/p>\n<p>\u2014En esa \u00e9poca, los turistas volv\u00edan de las playas del sur de Mar del Plata por Juramento hasta Juan B. Justo. Cuadras y cuadras de veh\u00edculos avanzando a paso de hombre. Nosotros, con los carritos, ocup\u00e1bamos media mano de la calle, y la gente frenaba para vernos correr. El espect\u00e1culo era llamativo, no lo pueden negar.<\/p>\n<p>Asintieron.<\/p>\n<p>\u2014En fin, pasaron muchos a\u00f1os y son s\u00f3lo recuerdos, pero recuerdos que movilizan. C\u00f3mo ser\u00e1 que todav\u00eda hoy, cada vez que me junto con el Gordo, me tengo que cuidar para que no se me escape un \u201cChe, \u00bfy si armamos un carrito a rulemanes?\u201d.<\/p>\n<p>\u2014Y por qu\u00e9 no le dec\u00eds.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 s\u00e9 yo. \u00c9l es un tipo ocupado, y ya estamos grandes. Tengo miedo de que me mande a la mierda.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de rememorar esa charla, me qued\u00e9 dormido. Hac\u00eda mucho que no so\u00f1aba. Y nunca hab\u00eda tenido un sue\u00f1o que se sintiese tan real.<\/p>\n<p>En el sue\u00f1o, yo estaba en la puerta de mi casa de la infancia, vestido con el traje que hab\u00eda preparado antes de acostarme, y con el carrito de seis ruedas bajo el brazo. Alguien silb\u00f3, y vi que el Turco y Carozo ven\u00edan sonrientes desde Sol\u00eds. Unos hombres sub\u00edan por Juramento. M\u00e1s de cerca los reconoc\u00ed: eran Fernando, el Colorado, y el Ale. Todos, con sus carritos bajo el brazo.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 duro de emoci\u00f3n cuando vi salir de casa a mi hermano con su caja de herramientas.<\/p>\n<p>No s\u00e9 c\u00f3mo se mide el tiempo cuando uno sue\u00f1a, pero me pareci\u00f3 que estuvimos horas y horas recreando aquellas carreras. Y cuando ya no ten\u00eda capacidad para absorber nuevas emociones, el Gordo me dijo:<\/p>\n<p>\u2014No sab\u00e9s las ganas que ten\u00eda de hacer esto con vos, pero no me animaba a coment\u00e1rtelo.<\/p>\n<p>La alarma del celular le puso fin a aquella extraordinaria experiencia. Me despert\u00e9 con los ojos llenos de l\u00e1grimas. L\u00e1grimas de felicidad: nunca hab\u00eda tenido un sue\u00f1o tan realista.<\/p>\n<p>Y ahora, mientras me preparo para ir a trabajar, pienso en la cara que pondr\u00eda mi madre si me viera poni\u00e9ndome este traje cuyo pantal\u00f3n tiene el trasero desgarrado por los tornillos del carrito, y los mocasines con la suela destrozada de tanto frenar contra el asfalto.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div>Por Nomi Pendzik La infancia ha sido siempre territorio f\u00e9rtil para desenterrar de ella tesoros sentimentales dignos de ser convertidos en arte. A veces los tesoros desenterrados duelen como si las heridas siguieran sangrando; otras, en cambio, paladeamos en ellos la agridulce nostalgia del para\u00edso perdido. Una de las dificultades que plantea para los escritores [\u2026]<\/div>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"image","meta":{"pagelayer_contact_templates":[],"_pagelayer_content":"","fifu_image_url":"","fifu_image_alt":"","footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-13119","post","type-post","status-publish","format-image","hentry","category-sociedad","post_format-post-format-image"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13119","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13119"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13119\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13119"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13119"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13119"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}