{"id":12743,"date":"2025-11-12T12:03:01","date_gmt":"2025-11-12T12:03:01","guid":{"rendered":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/?p=12743"},"modified":"2025-11-12T12:03:01","modified_gmt":"2025-11-12T12:03:01","slug":"itinerarios-de-lectura-embelesar-los-sentidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/?p=12743","title":{"rendered":"Itinerarios de lectura: embelesar los sentidos"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><strong><em>Por Nomi Pendzik\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Playa Bah\u00eda Bonita, verano de 2025. <strong>Viene rugiendo la ola. No la veo, la presiento: soberbia, imparable.<\/strong> Preparo el barrenador, siguiendo las instrucciones de mi hombre, me acuesto de panza sobre ella y me abandono. Una fuerza impetuosa me levanta,<strong> el agua es un animal de piel deliciosamente fr\u00eda que corre bajo mi cuerpo: soy parte del torrente.<\/strong> La orilla se acerca a una velocidad prodigiosa. Cuando llego y me levanto de la arena,<strong> todav\u00eda quedan el temblor y el \u00e9xtasis de mi primera barrenada.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ustedes no se imaginan el delicioso esfuerzo que me llev\u00f3 escribir las l\u00edneas anteriores.<\/strong> Porque describir ciertos procesos y las sensaciones que suscitan es una de las tareas m\u00e1s arduas de la escritura. Hay que tener en cuenta factores externos y tambi\u00e9n internos: percepciones, emociones, pensamientos, lo que se capta a trav\u00e9s de los sentidos y lo que eso provoca. Adem\u00e1s es necesario ordenar los elementos de la descripci\u00f3n, y pintar con el pincel adecuado cada rasgo, procurando que el lector sienta en carne propia aquello que se representa, conquistando sus sentidos.<\/p>\n<p>De eso tratan los dos textos que presento hoy: de c\u00f3mo describen dos genios \u2013el norteamericano <strong>Jack London<\/strong> y el argentino <strong>Carlos Gardini<\/strong>\u2013 el enfrentamiento contra el mar. <strong>En ambos, el protagonista monta sobre una ola. En un caso, el encuentro es gozoso, \u00edntimo y voluntario. En el otro, un combate ominoso y mortal.<\/strong> La minuciosa adjetivaci\u00f3n, las exactas im\u00e1genes sensoriales, las precisas comparaciones y met\u00e1foras componen dos escenas que nos empapan y nos llenan de sol y de estremecimientos.<\/p>\n<p>\u00a1Vengan a cabalgar estas olas!<\/p>\n<p>***<\/p>\n<h4><strong>\u201cEl crucero del Snark\u201d de Jack London<\/strong><\/h4>\n<p><em>(Traducci\u00f3n de E. Dauner)<\/em><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo VI. Un deporte de reyes<\/strong><\/p>\n<p>Y, de repente, all\u00ed lejos, donde una gran ola se eleva hacia el cielo entre masas de espuma blanca, en lo m\u00e1s alto de ella, como encaramada precariamente en su cresta, aparece la oscura cabeza de un hombre. S\u00fabitamente se levanta entre la espuma. Sus hombros, el pecho, las rodillas, las piernas, todo aparece en el campo de visi\u00f3n. Donde hace un momento no hab\u00eda m\u00e1s que la fuerza tempestuosa de las aguas, ahora hay un hombre erecto, completamente levantado; no se debate furiosamente contra los elementos, no est\u00e1 siendo sepultado ni triturado por las aguas, sino que se mantiene por encima de todo, calmado y soberbio, en lo alto de la cima, con los pies hundidos en la espuma, los rociones golpe\u00e1ndole en las rodillas, y el resto de su cuerpo al aire libre, recibiendo la bendici\u00f3n del sol, y est\u00e1 volando por los aires, vuela hacia delante, vuela tan r\u00e1pido como la ola sobre la que cabalga. Es un Mercurio, un Mercurio bronceado. Sus tobillos tienen alas, y en \u00e9l est\u00e1 toda la gracia del mar. En realidad, desde fuera del mar se ha montado en el lomo del mar, y est\u00e1 cabalgando un mar que ruge y salta sin poder sac\u00e1rselo de encima. Pero \u00e9l no efect\u00faa movimientos bruscos ni violentos. Parece impasible, inm\u00f3vil como una estatua esculpida repentinamente de forma milagrosa desde las profundidades oce\u00e1nicas de las que procede. Y sobre la ola vuela con sus tobillos alados directo hacia la orilla. Se produce una salvaje masa de espuma, y estalla un largo trueno en el momento en que la ola choca contra la playa y llega hasta tus pies. Y all\u00ed, a pocos metros de distancia, llega a tierra un canaco con el cuerpo tostado en oro y bronce por el sol de los tr\u00f3picos. Hace unos minutos era un puntito a un cuarto de milla de distancia. (\u2026)<\/p>\n<p>Nunca olvidar\u00e9 la primera gran ola que cabalgu\u00e9 en aguas profundas. La vi venir, me di la vuelta, y empec\u00e9 a remar con todas mis fuerzas. Cada vez iba m\u00e1s deprisa, hasta el punto que parec\u00eda que los brazos se me iban a salir de su sitio. No s\u00e9 qu\u00e9 es lo que suced\u00eda detr\u00e1s de m\u00ed. Uno no puede mirar hacia atr\u00e1s y remar moviendo los brazos como molinos de viento. O\u00ed como la cresta de la ola resoplaba sobre m\u00ed, y de repente mi tabla se iz\u00f3 y arranc\u00f3 hacia adelante con gran fuerza. Apenas recuerdo lo que sucedi\u00f3 durante el primer medio minuto. A pesar de que mantuve los ojos abiertos, no pude ver nada pues estaba sepultado entre la blanca espuma de la cresta. Pero no me preocupaba. Estaba en pleno \u00e9xtasis de felicidad por haber logrado atrapar a la ola. Sin embargo, al cabo de medio minuto empec\u00e9 a ver cosas, y a respirar. Vi que un metro de la parte delantera de la tabla estaba fuera del agua, por lo que me coloqu\u00e9 m\u00e1s hacia delante y la hice bajar. Entonces me ech\u00e9 sobre ella y permanec\u00ed inm\u00f3vil entre la salvaje furia de la ola, viendo como la playa y los ba\u00f1istas aumentaban de tama\u00f1o con celeridad. No llegu\u00e9 a recorrer un cuarto de milla con esa ola, pues, para evitar que la tabla se hundiese, coloqu\u00e9 mi peso m\u00e1s hacia atr\u00e1s, demasiado hacia atr\u00e1s, y me ca\u00ed por la parte posterior de la ola.<br \/>\nEra mi segundo d\u00eda practicando el surf y me sent\u00eda muy orgulloso de m\u00ed mismo.<\/p>\n<hr>\n<p>\u00a0<\/p>\n<div id=\"attachment_1048018\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1048018\" src=\"https:\/\/storage.lacapitalmdp.com\/2025\/11\/gardini.png\" alt=\"Carlos Gardini. \" width=\"700\" height=\"467\" srcset=\"https:\/\/storage.lacapitalmdp.com\/2025\/11\/gardini.png 700w, https:\/\/storage.lacapitalmdp.com\/2025\/11\/gardini-300x410.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\"><\/p>\n<p><em>Carlos Gardini.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<h4><\/h4>\n<h4><\/h4>\n<h4><\/h4>\n<h4><\/h4>\n<h4><\/h4>\n<h4><\/h4>\n<h4><\/h4>\n<h4><\/h4>\n<h4><\/h4>\n<h4><\/h4>\n<h4><\/h4>\n<h4><\/h4>\n<h4><strong>\u201cTraves\u00eda\u201d de Carlos Gardini<\/strong><\/h4>\n<p>(En \u201cMi cerebro animal\u201d, Minotauro, 1983)<\/p>\n<p>En medio de un sue\u00f1o profundo entrev\u00ed una luz amarilla que crec\u00eda despedazando la oscuridad. Despert\u00e9. La luz amarilla era un chirrido que me taladraba la cabeza, como si el barco estuviera por partirse. Las planchas de metal gem\u00edan y los objetos volaban por el aire. La puerta del camarote se abr\u00eda y cerraba con golpes r\u00edtmicos. El calor era agobiante entre esas cuatro paredes. Me levant\u00e9 como pude y sal\u00ed al pasillo. En la negrura se o\u00eda un fragor espantoso. De golpe el barco debi\u00f3 brincar en el aire porque me di la cabeza contra el techo y tras un segundo de oscuridad aparec\u00ed en un charco de agua salada a tres metros del camarote y al pie de la escalera que daba a cubierta. En medio del ruido ensordecedor alcanc\u00e9 a o\u00edr \u00f3rdenes fren\u00e9ticas. Sub\u00ed la escalera y al asomarme vi una pared de trescientos metros que avanzaba hacia nosotros con una calma desconcertante, coronada por una cresta incre\u00edblemente blanca. Trastabill\u00e9 y ca\u00ed de espaldas en el pasillo, y quiz\u00e1 ese accidente me salvo la vida. Despu\u00e9s el cielo se desplom\u00f3 sobre el barco como un manotazo y por la escotilla vi un remolino de agua barriendo la cubierta. Me dol\u00eda la cabeza y me faltaba el aire. Boqueando como un pez, sub\u00ed de nuevo la escalera y ahora tuve una visi\u00f3n sim\u00e9tricamente opuesta a la anterior: hab\u00edamos montado la ola gigante y desde la cresta de espuma el barco se lanzaba cuesta abajo en una carrera vertiginosa. Delante de m\u00ed la cubierta del carguero hend\u00eda como una flecha el tobog\u00e1n de agua negra. Se me vaciaron los pulmones y de nuevo rod\u00e9 sobre los pelda\u00f1os. Lo primero que o\u00ed, horas o segundos m\u00e1s tarde, fue el crujido de los remaches y el silbido del viento. Por tercera vez trep\u00e9 hasta la escotilla. Arriba se revolcaban los nubarrones, y aunque el barco se hamacaba con violencia el horizonte no se ve\u00eda nunca porque el mar y el cielo estaban fundidos como metal. Un torrente de agua azot\u00f3 la cubierta. Una cascada cay\u00f3 sobre m\u00ed y por un segundo chapale\u00e9 en el aire pensando que el mar me hab\u00eda tragado. Despu\u00e9s sent\u00ed otra vez el golpeteo de mis huesos contra los pelda\u00f1os y ca\u00ed nuevamente en el charco. En mi aturdimiento advert\u00ed que no hab\u00eda visto a nadie en el pasillo ni en los camarotes contiguos. Yo era el \u00fanico que permanec\u00eda abajo mientras la gente de a bordo luchaba contra el mar embravecido. Siendo el \u00fanico pasajero, ni siquiera me hab\u00edan despertado al desencadenarse la tormenta. Sent\u00ed una mezcla de verg\u00fcenza y alivio. Trep\u00e9 una vez m\u00e1s y me aferr\u00e9 a la escotilla como un condenado asom\u00e1ndose para ver la horca donde lo colgar\u00e1n al amanecer: tres hombres asidos de un m\u00e1stil se\u00f1alaban el mar, y cre\u00ed distinguir la palabra \u201cserpiente\u201d entre sus gritos y balbuceos. Mir\u00e9 hacia donde se\u00f1alaban y tal vez vi un lomo fosforescente en la oscuridad, y unas fauces gigantescas zambull\u00e9ndose en el infierno l\u00edquido.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div>Por Nomi Pendzik\u00a0 Playa Bah\u00eda Bonita, verano de 2025. Viene rugiendo la ola. No la veo, la presiento: soberbia, imparable. Preparo el barrenador, siguiendo las instrucciones de mi hombre, me acuesto de panza sobre ella y me abandono. 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