{"id":12547,"date":"2025-11-05T12:02:29","date_gmt":"2025-11-05T12:02:29","guid":{"rendered":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/?p=12547"},"modified":"2025-11-05T12:02:29","modified_gmt":"2025-11-05T12:02:29","slug":"sin-poesia-no-hay-paraiso-pindaro-el-mayor-cultor-de-la-oda-en-la-antigua-grecia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/?p=12547","title":{"rendered":"Sin poes\u00eda no hay para\u00edso: P\u00edndaro, el mayor cultor de la oda en la Antigua Grecia\u00a0"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><strong><em>Por Anal\u00eda Pinto (*)<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Dijo alguna vez el poeta santafesino <strong>Hugo Gola: \u201cCon frecuencia muchos lectores consideran al espacio de la poes\u00eda como un coto cerrado de dif\u00edcil acceso. Otros optan por devaluarla<\/strong>, aloj\u00e1ndola en el dep\u00f3sito de los trastos in\u00fatiles, porque se desentiende, dicen, de los arduos problemas del hombre contempor\u00e1neo\u201d. <strong>Esta secci\u00f3n, asentada sobre hombros de gigantes en esta actual \u00e9poca de tantas peque\u00f1eces, pretende modestamente desbaratar esos prejuicios se\u00f1alados por Gola.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Acaso porque la poes\u00eda es la m\u00e1s subversiva de todas las artes, se la mira con recelo<\/strong> y se la env\u00eda sin m\u00e1s tr\u00e1mite a alg\u00fan perdido cen\u00e1culo de intelectuales capaces de \u201ccomprenderla\u201d (sin embargo, ya dijo Baldomero Fern\u00e1ndez Moreno que \u201cante la poes\u00eda, tanto da temblar como comprender\u201d). Mi experiencia coordinando el Taller de Poes\u00eda en el marco del Taller de Corte y Correcci\u00f3n, as\u00ed como otros talleres en diversos \u00e1mbitos, me demuestra que<strong>, lejos de ser un arte solo para \u201centendidos\u201d (y lejos tambi\u00e9n de no ocuparse de los \u201carduos problemas del hombre contempor\u00e1neo\u201d), la poes\u00eda es una necesidad tan vital como el agua, el aire y el pan<\/strong> (como tambi\u00e9n lo afirm\u00f3 en su d\u00eda Jos\u00e9 Mart\u00ed).<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, y si bien esta secci\u00f3n no pretende seguir ning\u00fan ordenamiento cronol\u00f3gico severo, s\u00ed entiendo que <strong>es preciso poner la mira en los comienzos<\/strong>, en los vastos hombros de quienes nos asentamos con tanto gusto. O, por lo menos, en uno de los comienzos posibles para el tan \u201cincomprendido\u201d, vapuleado, denostado (y en la actualidad bastardeado) arte de la poes\u00eda. Por eso <strong>los invito a sumergirse en el lejano mundo de la Antigua Grecia, donde hubo un hombre que les cant\u00f3 a los h\u00e9roes vencedores, tanto de las guerras terribles como de los no menos cruentos juegos deportivos.<\/strong> S\u00ed, esos mismos juegos ol\u00edmpicos que, cada cuatro a\u00f1os, contin\u00faan celebr\u00e1ndose en la actualidad.<\/p>\n<p>All\u00e1 por el siglo V a. C., <strong>P\u00edndaro<\/strong>, nuestro hombre, quien hab\u00eda nacido en Beocia pero se hab\u00eda formado en la inquieta Atenas, y <strong>hab\u00eda compuesto su primera oda a los veinte a\u00f1os<\/strong>, era contratado (s\u00ed, leyeron bien, contratado) por gobernantes y otros poderosos para que cantara la gloria inmarcesible de los vencedores. Y lo del canto es literal: estas composiciones que han llegado hasta nosotros (fragmentadas en muchos casos) <strong>entonces se cantaban y danzaban en celebraciones<\/strong> llenas de fasto, a las que incluso eran invitados aquellos que hab\u00edan sido enemigos o contrincantes del celebrado. Lamentablemente, se han perdido aquellas m\u00fasicas y aquellas danzas, pero podemos celebrar que al menos hayan llegado hasta nosotros una parte de los textos de P\u00edndaro y otros poetas griegos.<\/p>\n<p>Como toda poes\u00eda antigua, <strong>su faceta celebratoria y encomi\u00e1stica es ineludible.<\/strong> Hoy d\u00eda puede asombrarnos esa constante apelaci\u00f3n a las musas y a otras divinidades mayores y menores del pante\u00f3n griego; hasta puede resultarnos exagerado, extra\u00f1o, inveros\u00edmil. Pero si por un instante logramos viajar hasta aquella \u00e9poca e imbuirnos de la \u2018forma mentis\u2019 griega, comprenderemos que todo ello era lo que se esperaba en una celebraci\u00f3n semejante. <strong>Tanto las batallas como los enfrentamientos deportivos pod\u00edan ser aludidos con una misma palabra griega, el ag\u00f3n<\/strong> (de donde viene nuestra \u201cagon\u00eda\u201d, en el sentido de \u201clucha\u201d o \u201ccontienda\u201d, que ellos entend\u00edan en verdad como \u201ccompetici\u00f3n\u201d).<strong> Dada la importancia de estos sucesos para la \u201cpolis\u201d es que \u00e9stos pod\u00edan (y deb\u00edan) ser cantados por los poetas.<\/strong> Y ser cantados a todo lujo, a todo derroche, sin escatimar absolutamente nada. <strong>Estos cantos, adem\u00e1s, eran el modo de no solo inmortalizar a los vencedores, sino de dar a conocer sus victorias en geograf\u00edas distantes.<\/strong> <strong>De ah\u00ed que tuvieran una estructura m\u00e9trica y r\u00edtmica que posibilitara, como lo hace una canci\u00f3n hoy d\u00eda, recordarlos<\/strong> sin ninguna dificultad.<\/p>\n<p>Seguramente, alguna vez oyeron la palabra <strong>\u201coda\u201d<\/strong> y, seguramente, la han vinculado a la poes\u00eda (quiz\u00e1s tuvieron oportunidad de leer alguna de las preciosas \u201cOdas elementales\u201d de Pablo Neruda), tambi\u00e9n a la m\u00fasica (como la \u201cOda a la alegr\u00eda\u201d de Beethoven), pero en general se la vincula siempre a algo elevado, pomposo, fuera de lo ordinario. <strong>Fue P\u00edndaro el mayor cultor (m\u00e1s bien el padre) de la oda en la Antig\u00fcedad cl\u00e1sica, y su influencia llega hasta hoy<\/strong>, aunque ya no nos acompa\u00f1emos de la lira ni cantemos las glorias de los h\u00e9roes (lo mal que hacemos).<\/p>\n<p>Con ustedes, P\u00edndaro:<\/p>\n<h4><strong>A As\u00f3pico Orcomenio, vencedor en el estadio<\/strong><\/h4>\n<p>\u00a1Oh reinas del Cefiso, guardadoras<br \/>\ndel orcomenio suelo,<br \/>\nque habit\u00e1is las riberas productoras<br \/>\nde los corceles de fogoso vuelo!<\/p>\n<p>Propicias escuchad, Gracias divinas,<br \/>\nlos ecos de mi canto,<br \/>\nlas que ampar\u00e1is a los antiguos Mynas,<br \/>\nv\u00edrgenes puras de inmortal encanto.<\/p>\n<p>De vosotras proceden soberanos<br \/>\nel bien y la belleza:<br \/>\npor vosotras se engendra en los humanos<br \/>\nla gloria y el saber y la grandeza.<\/p>\n<p>No sin las Gracias los festivos coros<br \/>\nrigen los inmortales,<br \/>\nni sangre danza y c\u00e1nticos sonoros<br \/>\nalegran las mansiones celestiales.<\/p>\n<p>Las mesas del Olimpo refulgente<br \/>\nreg\u00eds vosotras s\u00f3lo,<br \/>\ny honor prest\u00e1is al Padre omnipotente,<br \/>\ncabe el asiento del crinado Apolo.<\/p>\n<p>\u00a1Oh t\u00fa, Eufrosina, del cantar amante,<br \/>\ny t\u00fa, Aglaya piadosa,<br \/>\nhijas del Dios del trueno resonante,<br \/>\noh Tal\u00eda de voz armoniosa,<\/p>\n<p>mi canto o\u00edd desde el et\u00e9reo cielo!<br \/>\nAll\u00e1 su curso acabe,<br \/>\nque en pos del triunfador alza su vuelo,<br \/>\nen lidio tono y n\u00famero suave.<\/p>\n<p>De As\u00f3pico celebra la victoria<br \/>\nen Olimpia lograda:<br \/>\nvosotras concedisteis tanta gloria<br \/>\nal pueblo mynio, a la ciudad sagrada.<\/p>\n<p>T\u00fa de Dite traspasa el negro muro,<br \/>\noh Fama voladora,<br \/>\ny esta nueva conduce al reino oscuro,<br \/>\na Cleodamo, que en sus antros mora;<\/p>\n<p>y le dir\u00e1s: \u201cLas ramas han ce\u00f1ido<br \/>\ndel olivo, el dorado<br \/>\ncabello de tu hijo esclarecido,<br \/>\nde Pisa en el estadio coronado\u201d.<\/p>\n<p>(Poema incluido en \u201cLos poetas griegos. Antolog\u00eda\u201d de Agust\u00edn Aguilar y Tejera. Compa\u00f1\u00eda Ibero-Americana de Publicaciones, s. f., versi\u00f3n de Marcelino Men\u00e9ndez y Pelayo).<\/p>\n<p><strong>As\u00f3pico de Orcomenio (u Orcomeno) fue un joven atleta, m\u00e1s espec\u00edficamente un corredor, que result\u00f3 vencedor en una carrera en los primeros juegos ol\u00edmpicos, celebrados en el 476 a. C.<\/strong> Este poema, tambi\u00e9n conocido como Ol\u00edmpica XIV, seg\u00fan se sabe, fue cantado en el templo de las <strong>C\u00e1rites<\/strong> (en esta versi\u00f3n de don Marcelino las llama \u201cGracias\u201d, como tambi\u00e9n se las conoce) en la ciudad natal de <strong>As\u00f3pico<\/strong>. Esta ciudad, tambi\u00e9n denominada Minia (de ah\u00ed que mencione a \u201clos antiguos Mynas\u201d), estaba atravesada por un r\u00edo, el <strong>Cefiso<\/strong> (Cefiso, en la mitolog\u00eda griega, adem\u00e1s, era el padre de Narciso, quien se ahog\u00f3 en su propio reflejo ante su inocultable belleza). Ya vemos c\u00f3mo, con un poquito de contexto (que no debemos olvidar que siempre manda), la aparente oscuridad del poema se disipa bien pronto.<\/p>\n<p>De acuerdo con el tono encomi\u00e1stico de estos poemas, <strong>pr\u00e1cticamente la mitad de las estrofas est\u00e1n dedicadas a ganar el favor de las divinidades, en este caso de las gracias y las musas<\/strong>, de las cuales el poeta menciona una (Tal\u00eda).<\/p>\n<p>Esto no es ocioso, en tanto son estas mismas divinidades las que deber\u00e1n llevar la buena nueva de la victoria de As\u00f3pico hasta nada menos que la \u201cmorada del eterno horror\u201d (\u201creino oscuro\u201d en esta versi\u00f3n), donde se encuentra Cleodamo, su padre ya fallecido.<\/p>\n<p><strong>Podemos ver as\u00ed, y maravillarnos tantas veces como haga falta, el poder descomunal que tiene la palabra (la palabra l\u00edrica o po\u00e9tica, podr\u00edamos decir, no cualquier palabra). Su poder es tal que puede atravesar hasta el mism\u00edsimo infierno para que quienes ya no est\u00e1n con nosotros sepan de nuestras victorias.<\/strong><\/p>\n<p>Ese sacrosanto y todopoderoso imperio de la Palabra hace que aquel joven As\u00f3pico siga siendo el vencedor en aquellos juegos ol\u00edmpicos, y que nosotros podamos verlo entrar triunfante a su ciudad natal tantos siglos despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Es por esto que sin poes\u00eda no hay para\u00edso.<\/p>\n<h4><strong>Para seguir curioseando<\/strong><\/h4>\n<p>Los lectores interesados en examinar la poes\u00eda de P\u00edndaro pueden encontrar los siguientes textos en l\u00ednea:<\/p>\n<ul>\n<li><a href=\"https:\/\/www.humanidades.unam.mx\/bibliotheca\/bsgrm%24odas_olimpicas_pitias_nemeas_istmicas%241edicion%24dura%24TIT_142.pdf\">\u201cOdas: Ol\u00edmpicas, P\u00edticas, Nemeas, \u00cdstmicas\u201d<\/a> de P\u00edndaro;<\/li>\n<li><a href=\"https:\/\/academialatin.com\/literatura-griega\/odas-pindaro\/olimpica-decimocuarta\/\">\u201cA As\u00f3pico de Orcomeno, ni\u00f1o, corredor en el estadio\u201d<\/a> (versi\u00f3n de Ignacio Montes de Oca y Obreg\u00f3n) de P\u00edndaro;<\/li>\n<li><a href=\"https:\/\/www.zendalibros.com\/los-juegos-olimpicos-pindaro\/\">\u201cA los Juegos Ol\u00edmpicos con P\u00edndaro\u201d<\/a> de Ulises Andrados;<\/li>\n<li><a href=\"http:\/\/sedici.unlp.edu.ar\/handle\/10915\/14740\">\u201cP\u00edndaro en la literatura castellana\u201d<\/a> de Arturo Marasso;<\/li>\n<li><a href=\"https:\/\/canal.march.es\/es\/coleccion\/grandes-creadores-literatura-griega-clasica-iv-juegos-su-poeta-pindaro-21073\">\u201cLos juegos y su poeta: P\u00edndaro\u201d<\/a>, conferencia en audio de Francisco Rodr\u00edguez Adrados;<\/li>\n<li><a href=\"http:\/\/sedici.unlp.edu.ar\/handle\/10915\/83284\">\u201cP\u00edndaro, poeta de luces y sombras\u201d<\/a> de Mar\u00eda In\u00e9s Saravia de Grossi.<\/li>\n<\/ul>\n<hr>\n<p>(*) <strong>Anal\u00eda Pinto<\/strong> (1974) es poeta y editora. Estudi\u00f3 Letras en la Universidad Nacional de La Plata y trabaja en su repositorio institucional. Ha publicado tres libros de poes\u00eda y uno de rese\u00f1as bibliogr\u00e1ficas. Integra el equipo pedag\u00f3gico del Taller de Corte y Correcci\u00f3n, dirigido por Marcelo di Marco, donde coordina el taller de poes\u00eda, y es secretaria de Redacci\u00f3n del peri\u00f3dico cultural Fin.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div>Por Anal\u00eda Pinto (*) Dijo alguna vez el poeta santafesino Hugo Gola: \u201cCon frecuencia muchos lectores consideran al espacio de la poes\u00eda como un coto cerrado de dif\u00edcil acceso. Otros optan por devaluarla, aloj\u00e1ndola en el dep\u00f3sito de los trastos in\u00fatiles, porque se desentiende, dicen, de los arduos problemas del hombre contempor\u00e1neo\u201d. Esta secci\u00f3n, asentada [\u2026]<\/div>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"image","meta":{"pagelayer_contact_templates":[],"_pagelayer_content":"","fifu_image_url":"","fifu_image_alt":"","footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-12547","post","type-post","status-publish","format-image","hentry","category-sociedad","post_format-post-format-image"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12547","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12547"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12547\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12547"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12547"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fmdelsol.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12547"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}